Por Hugo Álvarez Ravelo

Me gustaría abordar un tema que espero resulte de su interés y se trata de el estilo en el diseño y sería bueno empezar por preguntar ¿Un diseñador debería proponerse mantener un estilo propio que sea algo así como la impronta de su trabajo?

Antes que nada veamos cómo se define en el Diccionario de la Real Academia el concepto estilo:

estilo. (Del lat. stilus, y este del gr. στῦλος).

5. m. Manera de escribir o de hablar peculiar de un escritor o de un orador.

6. m. Carácter propio que da a sus obras un artista plástico o un músico.

Con estas definiciones como antecedente me pregunto ¿Cuál es la tarea principal de diseñador? A mi parecer, su trabajo debe centrarse en resolver un problema específico, ya sea que se trate de un asunto relacionado con la comunicación, el desarrollo de un aparato o un equipo, el diseño de una colección de temporada, la generación de una estrategia; sea cual sea el área de aplicación, deberá considerar todas las características, condiciones y requerimientos para tratar de brindar la mejor solución que, por supuesto, sea viable, oportuna, adecuada y pertinente y, si es creativa e innovadora, mucho mejor.

Pero qué pasa cuando en lugar de buscar las soluciones apropiadas para cada proyecto, nos empeñamos en diseñar todo en un estilo “hi-tec”, “ecológico”, o “romántico”; o a todo lo que diseñamos le agregamos los elementos que están más “trendy”, utilizando por ejemplo los cuadritos y las bolitas; o estilizamos la figura humana siempre de la misma manera; o incorporamos un elemento como el acero inoxidable a todo lo que hacemos, únicamente porque ese es el estilo que más nos gusta o el que dominamos, o peor aún, porque es el que está de moda. Lo que sucede entonces es que, como diseñadores, no estamos ofreciendo las soluciones más adecuadas, nos estamos repitiendo, no buscamos la innovación y evidentemente no estamos siendo creativos.

En este punto también me pregunto ¿Es correcto anunciar de la misma manera una obra de teatro y una mayonesa? ¿Realizar el diseño de una colección de playa con los mismos elementos que los que utilizamos para un traje formal? Yo digo que no.

No debemos olvidar que un diseño que es viable, oportuno, adecuado y pertinente, mantiene un equilibrio entre la forma, la función y el significado. En otras palabras, siempre se debe buscar la solución que resulte más apropiada para el problema planteado. Pienso que —aunque es posible encontrar condiciones similares entre un problema y otro— los proyectos nunca serán lo mismo, por lo tanto no es posible aplicar las mismas soluciones a todos, ni estilísticas, ni funcionales y mucho menos significantes.

Dejemos el asunto de los estilos para los artistas, pero ese es otro tema y otra discusión.

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