Considerado por algunos como el maestro de la candid camera 1, Robert Doisneau (1912, Gentilly/ Val-de- Marne, 1994, Montrouge) se hizo en buena medida famoso por una fotografía.

Este hecho, en apariencia simple, puede ser revelador si se considera que su archivocontaba a su muerte con alrededor de 400,00 negativos. Sólo como postal, Le baiser de l’Hotel de Ville(París, 1950) vendió más de dos millones y medio de copias 2, y el cartel, impreso apenas en 1986, alcanzó la cifra récord de 410 mil.3 Para no hablar de los miles de objetos que han sido estampados con la impronta de esa fotografía que, pasado el tiempo, algunos quisieron ver como emblemática de la época de posguerra.

Publicada por primera vez en la revista Life, como parte de una serie más amplia y sin siquiera ocupar el lugar más destacado de esa revista (apenas un cuarto de página), la fotografía aparecía como un fotoreportaje cuyo titular rezaba: Speaking of pictures… In Paris young lovers kiss wherever they want to and nobody seems to care. Las imágenes elegidas pretendían subrayar el carácter idílico y bohemio de un París donde el amor en plena calle y a plena luz del día parecía posible.

Sin embargo, la naturaleza de aquella fotografía, que había sido vendida como una fugaz instantánea, se vio amenazada cuando 38 años después de la toma, en 1988, Dennise y Jean-Louis Laverne, originarios de la localidad de Ivry, cerca de París, dijeron ser los protagonistas de la foto de Doisneau y reclamaron cerca de 90, 000 dólares por el pago de regalías. Si bien la pareja perdió el juicio, el fotógrafo admitió que la foto había sido posada y con actores pagados. Poco más tarde, y con el revuelo causado or esta polémica, otra pareja, la integrada por Jacques Cartaud y Françoise Bornet, reclamaron ser los actores que habían posado para la fotografía y exigieron un pago de 100,000 francos. Pasados estos escándalos, Annette Doisneau, hija del célebre fotógrafo francés, declaró a propósito de la controversia: “Estos asuntos arruinaron el último año de mi padre. Al final, no le tenía ningún aprecio a la foto”.4

Patricia Gola. Hubert Jacob con una reproducción de El beso, dedicada por Robert Doisneau, 2002

Hoy esta historia toma un nuevo giro. El azar puede ser en ocasiones venturoso. Conversando una noche con Diego Jacob, amigo de mi hijo Martín, de 14 años, aquél me refirió que su abuelo, Hubert Jacob, de origen belga, era quien aparecía en la famosa fotografía de Doisneau. Esta aseveración, como era de suponer, causó mi sorpresa, y me dispuse a entrar en contacto con quien decía ser el protagonista de la fotografía. Una breve llamada telefónica ayudó a concertar la cita y minutos más tarde me hallaba en el número 48 de la calle Newton, en la colonia Polanco de la ciudad de México. Un señor de barba blanca, de unos 80 años de edad, me lanzó la llave desde un tercer piso. Ya arriba, en su casa, comenzó a relatarme su historia:

“Un día unos amigos me enviaron una copia de Femme, la revista francesa. La abro y veo mi fotografía. Entonces escribí a la revista que la foto me interesaba, y unos días más tarde la recibí con una dedicatoria de Robert Doisneau: A monsieur Hubert Jacob. Un souvenir d’un Paris perdu. Robert Doisneau” (Al señor Hubert Jacob. Un recuerdo de un París perdido. Robert Doisneau). La palabra ‘Paris’, con ‘p’ minúscula y sin ‘s’ quiere decir también ‘apuesta’. La apuesta había sido perdida para mí.5 Le escribí eso a Doisneau. No sé si tengo una copia.

“Yo me reconocí en la fotografía y reconocí a mi esposa (mi primera mujer). Entonces busqué entre mis fotos y encontré una donde se nos puede identificar perfectamente: la que hicimos unos días antes, al salir del Ayuntamiento de Bruselas, donde nos casamos el 11 de marzo de 1950. La foto de Doisneau debe haber sido tomada alrededor del 15, cuando viajamos de luna de miel a París. Yo no ví a Robert Doisneau ni tampoco el nos pidió que posáramos para la fotografía. Yo apenas ví publicada esta foto 37 años después , en 1987. También en ese año, 1987 u 1988, hubo muchas parejas que fueron a ver al fotógrafo reclamando ser los protagonistas de la foto para sacar dinero. Desde la dirección de Femme me contestaron diciendo: ‘Pero cómo no conocía usted esta foto. Hay posters, agendas, hay de todo… Doisneau hizo una fortuna con esta fotografía’. Al momento de la foto yo tenía 26 años y medio y Tanya Yanne, mi esposa de entonces, 24. Doisneau me mandó sólo la foto con la dedicatoria pero yo le escribí una carta y le pedí que le mandara también una foto a mi ex-esposa, y así lo hizo.

Autor no identificado. Tania Yanne y Hubert Jacob frente al Ayuntamiento de Bruselas, 11 de marzo de 1950.

“Nosotros habíamos ido de luna de miel a París. Fuímos a visitar museos, fuimos a tomar vino, a comer. Eso es en el Ayuntamiento de París. Luego regresamos a Bruselas, fue un matrimonio que duró sólo un año, después de 10 años de conocernos.

“Yo vine a México en 1974, por cuestión de trabajo. Tuve la oportunidad de desarrollar un producto muy especial para el Metro. Ya tengo 28 años viviendo aquí.

“Cuando Doisneau nos tomó la foto yo acababa de recibir mi diploma de ingeniero químico y no tenía trabajo. Estaba desocupado. Entré a trabajar un mes más tarde, en Vilvoorde, una pequeña ciudad, 20 kilómetros al norte de Bruselas.

“Desde el punto de vista estrictamente fotográfico, El beso de Doisneau es una maravilla. Es el ambiente de París, los coches viejos, el señor con la gorra… A mí personalmente me trae buenos y malos recuerdos”.

 

NOTAS:

1 Ver “Robert Doisneau. The kiss in front the City Hall. Hanz-Michael Koetzle. Photo Icons. The story behind the Pictures 1928-1991. Taschen p.74

2 Hanz-Michael Koetzle, Op cit., p.75.

3 Hacia 1992, fecha en que Michel Guerrin escribió su artículo “La baiser dérobé” para el periódico Le Monde.

4 Marie-Monique Robin. 100 fotos 100 historias. Benedickt Taschen Verlag, 1999, p.33.

5 El señor Hubert se refiere a que su matrimonio con Tania, la joven que aparece en la fotografía, no duró.

 

Artículo de Patricia Gola publicado en LUNA CORNEA, Número 25, 2002.

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