TE AMO MUJER DE MI GRAN VIAJE

Te amo mujer de mi gran viaje

Como el mar ama al agua

Que lo hace existir

Y le da derecho a llamarse mar

Y a reflejar el cielo y la luna y las estrellas

 

LA POESÍA ES UN ATENTADO CELESTE

Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia

Hay la espera de mí mismo

Y esta espera es otro modo de presencia

La espera de mi retorno

Yo estoy en otros objetos

Ando en viaje dando un poco de mi vida

A ciertos árboles y a ciertas piedras

Que me han esperado muchos años

Se cansaron de esperarme y se sentaron

Yo no estoy y estoy

Estoy ausente y estoy presente en estado de espera

Ellos querrían mi lenguaje para expresarse

Y yo querría el de ellos para expresarlos

He aquí el equívoco el atroz equívoco

Angustioso lamentable

Me voy adentrando en estas plantas

Voy dejando mis ropas

Se me van cayendo las carnes

Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas

Me estoy haciendo árbol

Cuántas veces me he ido

Convirtiendo en otras cosas…

Es doloroso y lleno de ternura

Podría dar un grito pero se espantaría la transubstanciación

Hay que guardar silencio

Esperar en silencio

 

AHORA QUE MIS OJOS VUELAN

Ahora que mis ojos vuelan entre planetas ajenos

Como una botella en alta mar

O en un cielo de todos colores

Sin una sola casa donde entrar en la tarde

Ahora que mis manos escaparon del fuego

En una barca tan rápida como el ocaso

Y casi más que la muerte huyendo del caballo que quiere morderle

Ahora hace frío por el odio que nos tiene la montaña

Hace frío porque se han dicho palabras tristes

Se ha dicho barca ocaso y ojos

Que son una misma cosa

Yo amo el viento que viene de los astros

Envolviendo los rayos cósmicos tan buscados por los hombres

Mientras ellos sólo se interesan por ciertas hierbas

De sabor delicado y olor penetrante

Tan penetrante como ellos mismos

Yo amo los ojos de grandes alas

Y amo el ocaso tan rápido como una barca

Y las manos y la montaña que se deja acariciar

Y una roca llena de amor que desafía al mar

Y un mar que desafía todas las estrellas

Amo el árbol viejo que tiene muchos niños

Un paisaje inmortal mirando nacer sus flores

Un río de cabellos blancos que aún salta entre las piedras

Unos ojos y unas manos lavadas del incendio

Un corazón que late

Como un sapo casi aplastado por una carreta

Y una selva de todos colores

Sin ningún sentido del bien y del mal

Una selva encima de la selva

Para la ternura de los pájaros perdidos

Allá tan lejos de su país natal

 

LA MUERTE QUE ALGUIEN ESPERA

La muerte que alguien espera

La muerte que alguien aleja

La muerte que va por el camino

La muerte que viene taciturna

La muerte que enciende las bujías

La muerte que se sienta en la montaña

La muerte que abre la ventana

La muerte que apaga los faroles

La muerte que aprieta la garganta

La muerte que cierra los riñones

La muerte que rompe la cabeza

La muerte que muerde las entrañas

La muerte que no sabe si debe cantar

La muerte que alguien entreabre

La muerte que alguien hace sonreír

La muerte que alguien hace llorar

La muerte que no puede vivir sin nosotros

La muerte que viene al galope del caballo

La muerte que llueve en grandes estampidos

 

Vicente Huidobro. ÚLTIMOS POEMAS. Material de lectura, serie poesía moderna 43. Departamento de Humanidades. DIRECCIÓN GENERAL DE DIFUSIÓN CULTURAL / UNAM. Selección y nota introductoria de Hernán Lavín Cerda

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