El poeta que no era piloto

El poeta que no era piloto

Por Juan José Díaz Infante

Mi hija, estudiante y graduada de dos carreras en la prestigiada Universidad del ITAM, al finalizar ambas carreras, no le daban su título, porque en su acta de nacimiento en Estados Unidos le habían puesto un guión a su apellido, «Díaz – Infante», el cual lo dejó de poner en sus otras identificaciones una vez que llegó a México, para que quedara como siempre ha sido: «Díaz Infante». La necesidad del guión en Estados Unidos era porque es un apellido compuesto de dos palabras y los gringos eso no lo entienden. Ergo imposible graduarse del ITAM, ya que la palabra Diaz Infante, no es igual a Díaz-Infante. No me metí directamente en el asunto, pero si pensé que estos grandes administradores deberían de haber checado el nombre cuando se les pagaban las colegiaturas, ya que nunca tuvieron problema de cobrar los cheques mensuales. Sin embargo en nuestra sociedad que algunas veces vive prisionera  en la literalidad de las reglas burocráticas, pero que por alguna razón no aplica a otros textos llámese otras obligaciones o las leyes.

¿Cómo se desmorona el patrimonio?

El viaducto Miguel Alemán hecho en los años 50s, en la CIudad de México (originalmente de dos carriles), pasó a tres carriles por sentido en los 70s, mediante un reestriado y reducción del espacio de los carriles originales solo con pintura. Aquí me gustaría compartir mi tesis: la modernidad de un gobierno no consiste en repartir el patrimonio existente, sino en aumentar la capacidad de sus ciudadanos para producir valor. La métrica principal de medición ya sea en cuanto a capital físico, institucional, humano y empresarial que se deja al país después de cada mandato, debería ser superior al anterior.  Se ha generado una costumbre de descapitalización por repartición y cancelación de proyectos bajo la bandera del ahorro. Ahorro para repartición.

Cuando una sociedad pierde su capacidad empresarial, el capital y el conocimiento externos ocupan el espacio que deja vacío el capital nacional. Hay un fenómeno interesante donde hay empresas que se han convertido en empresas «extranjeras» por miedo a la inercia nacional, así Televisa mutó a Televisa/Univisión y Teléfonos de México pasó a ser América Móvil. En paralelo la fuerza laboral, de manera individual, también cambia pues una parte decide irse a USA como trabajadores ilegales, otra parte a la informalidad y otra más se suma al crimen organizado. Donde la palabra «organizado» es clave.

Es una tarea fácil borrar cualquier esfuerzo anterior. En México es el deporte nacional. Hay una especie de costumbre de las administraciones que, al llegar, es obligatorio ver qué estatua hay que quitar de Reforma; qué aeropuerto hay que desmantelar; cancelar el futuro cerrando la Agencia Espacial Mexicana o simplemente abriendo la residencia de los Pinos al público. Una serie de ejemplos de trofeos inútiles, donde se solicita a los españoles que pidan disculpas, cuando muy pocos de los acusados reales están en la cárcel o regresando el dinero robado o pidiendo disculpas. Por cierto, el Chapo no se ha disculpado.

En ese tono de una democracia sin reglas claras, que deja espacio para que lo «organizado» tome su lugar, el Aeropuerto de Tepic paulatinamente fue borrando el nombre de «Amado Nervo». Error. Se convirtió en «Aeropuerto Internacional Tepic–Riviera Nayarit». Albricias, algún genio tuvo una epifanía. Imaginemos que una empresa mexicana administrara el aeropuerto de Madeiras y decidiera que ya no se llamará «Cristiano Ronaldo», porque no era piloto de avión o el aeropuerto de las Azores se dejara de llamar «Juan Pablo II»… La discusión puede ser infinita, sin embargo creo que es un error, borrar la historia de un lugar, en vez de construir sobre lo que hay. Nuestro gobierno actual promueve que todo es irrelevante, ergo también el letrero de «Riviera de Nayarit» es irrelevante. Marcador empatado.  Nadie va a tomar la decisión de viajar a Nayarit por el nombre del aeropuerto.

Luego hablamos del «Golfo de América» y «Lago América» donde por cierto los canadienses argumentan que Lago Ontario lleva 400 años y su nombre tiene un derecho histórico, México interpuso una queja legal a Google para que el nombre del Golfo no cambie fuera de USA.

En los años 60s, de una manera histórica nuestro país cambió el paradigma turístico de destino cultural a destino playero. No existe una fórmula mejor que otra. Sin embargo, considero que México está abandonando su capital cultural, porque no lo entiende y tenemos que hacer un esfuerzo de comprender medianamente que México tiene un gran capital cultural que no tienen otras playas y otros destinos. Sería mucho más divertido aterrizar en el Aeropuerto «Ramón Bravo» en Cozumel y que el mismo aeropuerto resguardara sus archivos. El aeropuerto puede ser una solución cultural para todos los mexicanos que desconocen su propia historia. Y también es darle ayuda a la falta de atención de otros programas culturales.

Los que no tienen cultura crean su propia mitología y lo que sí sucede es que hay gente que viaja especialmente a Disneylandia en Anaheim. Uno aterriza en el aeropuerto de Los Angeles, que antes se llamaba «Mines Field», el agente inmobiliario que promovió el terreno, la Terminal Internacional actualmente se llama «Tom Bradley», en homenaje a un alcalde afroamericano. El Magic Kingdom creado por un cuate llamado Walt Disney al que se le ocurrió el gran negocio y que dibujó un ratón. En esa premisa comparemos el valor de un parque de diversiones como Disneylandia con la joya de la corona mexicana, Pemex. Diferencia de valor es igual a capacidad de pensamiento.

PEMEX: La empresa energética de un país

Pérdida neta recurrente

(-$45.2 mil millones de pesos en 2025).

Lugar en el mundo de empresa, pasó del puesto 42 al 169.

 

Walt Disney Company: Un ratón dibujado

Ganancia neta sólida

($2.64 mil millones de dólares solo en Q3 2026).

Pasó del lugar 117 al 71

Moraleja: Una cosa no es mejor que otra, pero hay que poner atención en la gente que dibuja ratones.

 

Amado Nervo

En 1917, México estaba en una gran revolución, más que todo, una guerra de lo más sangrienta. El resto del mundo estaba en medio de la Primera Guerra Mundial.

Dentro de ese contexto, entre Villa y Zapata, había un poeta llamado Amado Nervo. Uno de los máximos exponentes del Modernismo en la literatura hispanoamericana y el poeta más popular de México en la primera mitad del siglo XX. Además de ser un gran poeta, fue uno de los precursores de la ciencia ficción en México, él la asumía como un sueño: Para Nervo, la ciencia ficción no estaba peleada con la belleza. Argumentaba que la tecnología de vanguardia permitiría a los seres humanos materializar lugares y distancias que, hasta ese momento, solo pertenecían a los sueños de los poetas. El poema «El gran viaje» de Amado Nervo reflexiona proféticamente sobre la exploración espacial y la posibilidad de que la humanidad alcance otros planetas.

“¿Quién será, en un futuro no lejano, el Cristóbal Colón de algún planeta? ¿Quién logrará, con máquina potente, sondar el océano del éter y llevarnos de la mano allí donde llegaron solamente los insanos sueños del poeta? ¿Quién será, en un futuro no lejano, el Cristóbal Colón de algún planeta?”

El gran viaje (extracto), Amado Nervo.

Sus versos fueron recitados masivamente en medios de comunicación mexicanos en 1969 para celebrar la llegada del Apolo 11 a la Luna.

Hasta dónde va este asunto. La desaparición del nombre del aeropuerto desató una fuerte movilización social y cultural liderada por colectivos ciudadanos y figuras intelectuales mexicanas (como Elena Poniatowska y Juan Villoro) bajo la premisa de que «la mercadotecnia no debe prevalecer sobre la cultura». Tras la presión pública y la recolección de firmas, en septiembre de 2026 el consorcio reconoció el error. El Gobierno de México, a través de la presidenta Claudia Sheimbaun ratificó que el nombre oficial se respetará y quedará formalizado como Aeropuerto Internacional de la Riviera Nayarit – Amado Nervo

EN PAZ

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,

porque nunca me diste ni esperanza fallida,

ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino

que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,

fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:

cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:

¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;

mas no me prometiste tan sólo noches buenas;

y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Poema de Amado Nervo

Nota: la imagen de la portada fue creada por el autor con IA.

La Alegoría de Marit

La Alegoría de Marit

Por Héctor Ramírez

Conocí a Maritere Martínez gracias a Pablo Rulfo. Fue él quien me habló de su libro ¡Cambiamos por favor! Diario del taller de dibujo de Gilberto Aceves Navarro, una maravillosa publicación en la que Maritere transcribe las grabaciones que realizó en el taller de Aceves Navarro acerca de su método (aunque él rechazaba el término) de dibujo. La autora realiza una muy equilibrada publicación en la que alterna las enseñanzas del pintor/dibujante, con anécdotas de su vida mientras les compartía a sus alumnos sus secretos dibujísticos muy a su desparpajada e irreverente manera. Pero esa es otra historia.

Leí y disfruté mucho el libro, por lo que le pedí que realizáramos una entrevista para mi programa de radio. Al estar preparando la entrevista, tuve la primera noticia de la pasión que tiene Marit (así le gusta que le llamen) por las sombras y esto me causó mucha curiosidad. En esa charla me habló de uno de sus proyectos que está relacionado con la Alegoría de la caverna de Platón y que, en algún momento, realizó en un espacio en Cuernavaca, me parece. Para poner las cosas en contexto, recordemos aquella parábola:

La alegoría de la caverna pone de manifiesto el estado en que —con respecto a la educación o falta de ella— se halla nuestra naturaleza, es decir, el estado en que se encuentra la mayoría de los hombres con relación al conocimiento de la verdad o a la ignorancia. En esta alegoría planteada por el filósofo, un grupo de prisioneros representan a la mayoría de la humanidad, esclava y prisionera de su ignorancia e inconsciente de ella, aferrada a las costumbres, opiniones, prejuicios y falsas creencias de siempre. Estos prisioneros, al igual que la mayoría de los hombres, creen que saben y se sienten felices en su ignorancia, pero viven en el error, y toman por real y verdadero lo que no son sino simples sombras de objetos, ya que se encuentran de espaldas a la hoguera y solo escuchan ecos de voces.

Continúa la narración de la alegoría contando lo que ocurriría si uno de estos hombres fuese liberado y obligado a volverse hacia la luz de la hoguera, contemplando, de este modo, una nueva realidad. Una realidad más profunda y completa ya que esta es causa y fundamento de la primera que está compuesta solo de apariencias sensibles. Una vez que ha asumido el hombre esta nueva situación, es obligado a encaminarse hacia fuera de la caverna a través de una áspera y escarpada subida, lo que le permite apreciar una nueva realidad exterior (hombres, árboles, lagos, astros, etc., identificados con el mundo inteligible) fundamento de las anteriores realidades. La alegoría acaba al hacer entrar el prisionero, de nuevo, al interior de la caverna para «liberar» a sus antiguos compañeros de cadenas, lo que hace que estos se burlen de él. El motivo de la burla es que afirman que sus ojos se han estropeado al verse cegado por el paso de la claridad del sol a la oscuridad de la cueva. Cuando este prisionero intenta desatar y hacer subir a sus compañeros hacia la luz, Platón nos dice que estos son capaces de matarlo y que efectivamente lo harán en cuanto tengan la oportunidad.

Es de esta alegoría de la que parte Marit para crear su exposición / instalación participativa que lleva el nombre de FLORES EN LA CUEVA, aunque, si bien es el origen, la artista invierte el sentido, la vocación y el mensaje. Es decir, abandona el propósito del mundo inteligible de Platón y nos invita a sumergirnos en el mundo de lo sensible, cosa que resulta muy relevante pensando en la época en la que estamos viviendo a miles de años de distancia de la del filósofo griego.

La muestra de Marit inicia con una serie de impecables fotografías en las que nos invita a entrar en el mundo de las sombras. El valor plástico de las imágenes es directo y contundente: si bien es claro que se trata de sombras proyectadas por flores, éstas adquieren una significación diferente al estar ausente el color. Su belleza va más allá al conservar la belleza de sus formas y evocarnos los aromas de la naturaleza en ese estado. Aquí se antoja abandonar las formas reconocibles que nuestra mente nos obliga siempre a buscar, para perdernos en el fantástico mundo de la abstracción. Las imágenes de Marit funcionan lo mismo en un gran formato que en cuadros diminutos que se convierten en un mosaico que lo mismo puede apreciarse en conjunto o individualmente. El trabajo a través de la sombras le permite a la artista realizar una metamorfosis en la que ella misma se transforma en una flor a través de sus autorretratos hechos de sombras. Lo amorfo es sinónimo de libertad en estas imágenes en las que se puede adivinar a alguien que está jugando como en uno de esos espectáculos en los que la luz es la materia prima para proyectar y crear fantasmas, visiones y recuerdos. Inevitablemente pienso en el poema de Pessoa escrito por su eterónimo Álvaro de Campos: Yo, voluntario claustro y sótano de mí mismo,/ yo, el propio abismo que soñé./ Sí, yo, que veía en todo caminos y atajos de sombra/ y la sombra, los caminos, los atajos simplemente eran yo!

Otro gran poeta, García Lorca, llamó a este tipo de experiencias “La sombra de mi alma” Y es quizá eso lo que Marit nos comparte en sus imágenes y lo que les proporciona una estética muy especial, pues abandona su cuerpo y nos muestra lo que precisamente podría ser su alma, esa ilusión inmaterial y monocromática de los objetos (flores) y su silueta levitando en los marcos que tratan de contener/atrapar a las fotografías.

Esta que es la antesala a FLORES EN LA CUEVA, la que ella Marit llama “Instalación participativa”, es un buen preámbulo, pero de ninguna manera descubre lo que nos espera detrás de la cortina que funciona como entrada a la caverna creada por la artista. Antes dije que Marit invierte el sentido, la vocación y el mensaje de la alegoría planteada por Platón, ya que el afán didáctico de éste para establecer que el ser humano vive engañado por las sombras y es incapaz de ampliar los horizontes de su pensamiento y de su percepción, lo que la artista propone es que abandonemos las obsesiones racionales y nos dejemos llevar, justamente, por nuestros sentidos.

FLORES EN LA CUEVA creo que no es un título del todo preciso, pues lo que Marit nos devela en esa caverna concebida por ella son MUNDOS de imágenes creadas por las sombras de objetos que podemos encontrar en nuestra vida cotidiana, pero que a la luz de las linternas de nuestros teléfonos celulares toman dimensiones y formas increíbles. Entrar en este mundo oscuro nos abre la imaginación, nos da la oportunidad de regresar a una época de nuestras vidas en las que éramos capaces de sorprendernos; nos invita al juego y nos permite tocar esos objetos para ponerlos en movimiento y con ello comprender que los reflejos del cristal crean formas caprichosas que son complementos fabulosos de las sombras.

Luces y sombras, sombras y luces… así como las historias de nuestras vidas. Las piezas que ahí nos reciben pueden o no tener forma ¿Es realmente importante que algo tenga una aspecto definido? En este recreo nos resulta divertido reconocer ciertos elementos, pero eso no es realmente importante. La construcción de este espacio en verdad lúdico es básico y rudimentario, pero ese es uno de sus mayores valores en un tiempo en el que vivimos presas de la tecnología y abrumados por la llamada inteligencia artificial. Se trata de objetos de diferentes tamaños que flotan sostenidos por hilos de nylon casi invisibles, que podemos mover a nuestro antojo y que, con la luz de nuestro teléfono podemos crear caprichosas figuras que alternan con las inventadas por nuestro compañero de junto.

Escribiendo esto y recordando las sensaciones que me provocó la instalación, pienso en una pieza que quizá es la que le da el nombre de FLORES EN LA CUEVA pues se trata de algunas flores que están “enmarcadas” en un espacio delimitado y con las cuales se pueden crear lo que bien podría considerarse “pinturas de sombras”.

Todo el viaje de esta alucinante instalación está acompañado por una pieza sonora creada por Cloe Varagnolo, con sonidos tan enigmáticos como bellos: cantos que parecen de sirenas y voces ininteligibles que nos hacen pensar, de nuevo, en la alegoría de Platón.

Sin duda es de agradecer a Marit que nos regrese a una caverna en la que el misterio, la imaginación y la sorpresa nos reconcilian con un mundo del que cada día parecemos más distantes. Las posibilidades que nos brinda su sensibilidad, nos abren los ojos para distinguir en la fantasía, a través de una emocionante propuesta artística, un camino lleno de poesía hecha con luces y sombras.