Por Héctor Ramírez

El trabajo de Ana María Casanueva siempre tiene un sello inconfundible: la creatividad. En ese sentido parece haber aprendido claramente la lección de Paul Klee en su texto escrito en 1920 y titulado Confesión creativa donde, en su primera frase afirma “El arte no reproduce lo visible, hace aparecer lo invisible”. En las piezas que ha producido a lo largo de su carrera queda bien claro que no se ha conformado con lo que la realidad le/nos ofrece, ha trascendido siempre las apariencias para explorar nuevos significados de objetos cotidianos. En este caso me gustaría abordar las obras que ha creado con —o a partir de— un material que encontramos en muchas partes y casi podría decirse que a cada momento: el vidrio.

I

HABLEMOS DEL VIDRIO

Para empezar me parece conveniente y oportuno atender a algo que sin duda puede resultar difícil de discernir por lo cerca que se encuentran en sus definiciones y sus usos. Me refiero a las diferencias que hay entre las palabras vidrio y cristal, para lo cual creo de mucha utilidad atender a las definiciones que nos ofrece el Diccionario de la Real Academia de la Lengua respecto a estos dos conceptos:

vidrio. (del latin vitreum, de vitrum.) m. Substancia dura, frágil, transparente por lo común, de brillo especial, insoluble en casi todos los cuerpos conocidos y fusible a elevada temperatura. Está formada por la combinación de la sílice con potasa o sosa y pequeñas cantidades de otras bases, y se fabrica generalmente en hornos y crisoles. ||2. Cualquier pieza o vaso de vidrio. ||3. En el coche, asiento que va de espaldas al tiro. ||4. V. camón de vidrios. ||5. Ant. Vasos de cristal. ||6. fig. Cosa muy delicada y quebradiza. ||7. fig. Persona de genio muy delicado y que fácilmente se desazona y enoja.|| bufado. Hojuelas que resultan de soplar con un canuto de hierro una masa de vidrio fundido, formando con ella una especie de ampolla tan delgada, que revienta y se esparce por el aire. ||ir uno al vidrio, fr. Ocupar en un coche los asientos de delantera, con la espalda vuelta a la caballería, tronco o tiro. ||pagar uno los vidrios rotos. fr. fig. y fam. pagar el pato.

cristal. (Del lat. cristallus) m. Mineral. Cualquier cuerpo sólido que naturalmente tiene forma poliédrica más o menos regular; como sales, piedras, metales y otros. ||2. Vidrio incoloro y muy transparente que resulta de la mezcla y fusión de arena silícea con potasa y minio, y que recibe colores permanentes lo mismo que el vidrio común. ||3. Tela de lana muy delgada y con algo de lustre.||4. fig. espejo, utensilio para mirarse. ||5. fig. poét. El agua en que se refleja la luz o las cosas. El CRISTAL de la fuente; los CRISTALES del Tajo. || de roca. Cuarzo cristalizado, incoloro y transparente. || hilado, cristal, o vidrio fundido y estirado en forma de hilos. ||tártaro. Tártaro purificado y cristalizado.

En el caso de la palabra “vidrio” y sus diferentes acepciones (algunas ya absolutamente en desuso como es el caso de lo referente a los coches tirados por caballos) lo describe como “substancia dura, frágil” las cuales son características que suenan contradictorias pero que describen puntualmente a dicho material, lo cual no ha dejado de sorprender y maravillar al ser humano desde que lo descubrió y comenzó a utilizarlo. En algún momento fue la denominación que utilizaron para los vasos de cristal y debido a sus particularidades como “delicado y quebradizo” se hace extensivo a la forma en la que pueden actuar algunas personas o a la conseja popular de tener que hacerse responsables y pagar los vidrios rotos, a lo que también se le conoce como pagar los platos rotos.

En lo que se refiere a la palabra “cristal”, la diferencia más significativa es cuando ésta se refiere a lo relacionado con los minerales, los cuales se originan de forma natural, sin la manipulación del ser humano (como es el caso del cristal de roca al aludir al cuarzo cristalizado). Tanto el vidrio como el cristal son básicamente el resultado de la mezcla de los mismos elementos (sílice y potasa), aunque según algunos expertos se denominan cristales a los objetos como vasos, copas u otros elementos que incorporan en su composición óxido de plomo. Otra de las diferencias que me parecen muy significativas entre estas dos palabras, es el uso que se le da al cristal en el lenguaje poético. Creo que eso establece una especie de categoría aristocrática —por llamarle de alguna manera— que quizá tenga que ver con un atributo de nobleza o tal vez su justificación sea simplemente fonética. Ya en un ámbito más científico, existen claras diferencias pues el vidrio es un sólido amorfo (sus moléculas están dispuestas de forma irregular) y el cristal es un sólido cristalino (dicen).

El vidrio ha estado presente en la historia de la humanidad desde tiempos inmemoriales y los usos que se le han dado son impresionantes: lo mismo para crear alucinantes vitrales en las iglesias de la Edad Media, hasta las imponentes fachadas de enormes edificios en la actualidad; por supuesto utilizado para materiales de laboratorio y electrodomésticos; ha sido fundamental en objetos relacionados con la iluminación desde que se inventaron las lámparas y ahora lo es para la fabricación de pantallas de teléfonos celulares y dispositivos táctiles; muchos utensilios de cocina están hechos de vidrio, también empleado en la relojería y por supuesto en artículos decorativos y de bisutería; todo esto sin olvidar que en México se producen millones de canicas que son exportadas a países como Alemania, Francia, Estados Unidos, Colombia y Argentina.

El vidrio es un material totalmente reciclable y no hay límite en la cantidad de veces que puede ser reprocesado. En estos tratamientos no pierde sus propiedades y, en cambio, si representa un significativo ahorro de energía respecto a la fabricación de vidrio nuevo. Para referirme a esta noble particularidad del vidrio, me gustaría traer a la memoria un cuento del escritor danés Hans Christian Andersen titulado El cuello de botella:

“Y así el cuello de botella —hablando para sí, o por lo menos pensándolo para sus adentros— empezó a contar su historia, que era notable de verdad.”

La narración de la botella inicia desde su fabricación en un ardiente horno en donde convive con lo que ella llama sus hermanas, algunas destinadas para contener champaña y otras cerveza, con la clara conciencia de que una vez que estos líquidos desaparezcan serán utilizadas para guardar otro tipo de líquidos o sustancias. Ella (nuestro personaje) se sintió muy afortunada cuando la llenaron de vino y estuvo almacenada hasta que la vendieron para la celebración del compromiso matrimonial de dos jóvenes. Después del festejo, ya vacía de vino, la dejaron olvidada en el campo y unos niños se la llevaron a su casa, donde se convirtió en el contenedor de un eficaz remedio para dolores de estómago para luego ir a parar al barco donde, casualmente, servía el joven que se había comprometido en matrimonio. El navío cayó en una tormenta y naufragó, pero la botella —que ya estaba vacía de la pócima sanadora— fue utilizada por el joven (si, ese que alguna vez bebió de su vino para celebrar su compromiso) que sin saberlo, la utilizó para escribir en un trozo de papel su nombre, el nombre de su prometida, el del barco y después la arrojó al mar. La botella estuvo a la deriva por mucho tiempo hasta que llegó a la costa de un país donde se hablaba otro idioma y, por lo tanto no comprendieron el mensaje que contenía. La botella estuvo arrumbada en un sótano por veinte años. Un día la llenaron de semillas, la envolvieron y fue a dar a su tierra natal. Después de utilizarla como candelero, la llenaron otra vez de vino para un aeronauta que haría un viaje en globo y éste la arrojó desde las alturas. Por supuesto al estrellarse en los tejados la botella se hizo pedazos, pero su vida útil no acabó ahí pues el cuello quedó intacto y se convirtió en el bebedero de un canario de una vieja solterona que resultó ser la novia que alguna vez brindó —festejando su compromiso matrimonial— con el vino que contenía.

II

EL VIDRIO, ELEMENTO CLAVE

La historia de vida y artística de Ana María Casanueva está estrechamente vinculada con el vidrio desde hace más de cuatro décadas. No sólo ha producido espectaculares piezas de arte utilizando este material para realizar exposiciones individuales y participar en colectivas; ha dado asesorías, impartido cursos y talleres; ha dado conferencias y participado en concursos; ha obtenido premios y reconocimientos; ha realizado una importante labor docente y dirigido asociaciones relacionadas con este tema; también su labor en la gestión de proyectos alrededor del vidrio es encomiable y, por supuesto, su trabajo de investigación ha sido fundamental para su trabajo y el de muchos otros artistas. Su pasión en torno al vidrio la coloca en un nivel de excelencia sin duda alguna.

Su pieza LAS GELATINAS que este año de 2026 fue exhibida en la exposición BOTÁNICA DEL ASFALTO Colección Contemporánea y que forma parte, precisamente, de la colección del Museo de Arte Carrillo Gil es un excelente ejemplo de cómo una obra de arte que es resultado de una seria reflexión y ejecutada de manera lúdica no tiene caducidad. Esto es muy interesante en una época en la que somos víctimas de lo que llaman obsolecencia programada. LAS GELATINAS es deliciosamente atemporal a pesar de que los objetos que hacen las veces de gelatinas (bases de vidrio para que las patas de los muebles no dañaran los pisos y las alfombras) hace tiempo que ya no se usan, pero la vitrina que las contiene pertenece al imaginario cotidiano. Su deslumbrante sencillez evoca los recuerdos de quienes pertenecemos a otras generaciones e indudablemente despierta la curiosidad de los más jóvenes, lo cual es de gran importancia si pensamos en una sociedad en la que es vital preservar una memoria de objetos y de costumbres.

Casanueva cuenta que esta pieza tiene su origen en sus juegos de la infancia, lo que nos hace pensar en aquello de “infancia es destino” o bien en una especie de ready-made anticipado y la coloca claramente en el terreno del arte conceptual, por lo que es perfectamente comprensible que un importante museo como el Carrillo Gil haya estado interesado en integrarla a su colección y presentarla una y otra vez en sus exhibiciones.

El trabajo de Ana María se caracteriza también por su pulcritud y el extremo cuidado que pone en cada uno de los detalles que conforman sus obras. Ejemplo de ello es EL FONÓGRAFO que participó (2025) en la exposición ARTE CONTEMPORÁNEO EN EL CARRILLO GIL y que formó parte de las muestras para conmemorar los 50 años de actividades del museo. La fina madera de la caja del aparato fonográfico envuelve un mecanismo que — lejos de emitir sonidos— genera poesía cuando vemos los objetos de vidrio que hacen las veces de discos y que parecen encontrar eco en el espejo que está ubicado en la tapa interior del aparato. Esta pieza cumple de otra manera su función ya que cerrada es un bello, silencioso objeto y al ser abierta nos invita a recordar nuestra melodía favorita. La artista con esto nos demuestra, de nuevo, que nada es lo que parece y que la imaginación es un poderoso generador de insospechadas sensaciones.

Similar a esta pieza es la llamada LA MÁQUINA DE CANTAR, ya que se trata de una vitrola, que es de mayores dimensiones, en la cual utilizó cerámica esmaltada, espejos y canicas de vidrio. El muchas veces estridente sonido producido por este tipo de aparatos, debido a su rudimentaria tecnología, se contrapone con los detalles que la artista le integró, ya que le proporciona una interesante sutilidad y delicadeza.

Muchos artistas tienen en algún momento la necesidad de retribuir de alguna manera algo de lo que los considerados genios les inspiran. Esta es una motivación muy natural cuando se tiene una profunda admiración por aquel creador que ha trascendido o cuya obra consideran que ha sido un poderoso motor para su producción personal. Este es el caso de la obra HANDLE WITH CARE Glosa: las vacaciones de Hegel de René Magritte en la cual Casanueva se vale de la imagen de un paraguas y otros elementos realizados con vidrios transparentes texturizados. Mucho de lo que el surrealismo de Magritte plasmó de forma bidimensional está representado en esta pieza que, si bien es tridimensional, conserva ese toque onírico tan característico del artista belga. Esa inteligente provocación para que el espectador perciba la realidad de otra manera es algo que —sin duda— la artista mexicana consigue con esta desafiante pieza, con el gran mérito de lograr materializar a través del vidrio (otra vez) conceptos que tienen mucho de etéreo por su transparencia.

Sin duda el contar con sentido del humor es algo fundamental y que se agradece cuando nos aproximamos a alguna obra de arte. Esta es otra de las constantes en la producción de Ana María Casanueva. La obra PURAS HABLADAS Caseta telefónica (1992) que también está merecidamente en la colección del Museo de Arte Carrillo Gil y que , desde mi punto de vista, nos remite por el título a un tema de picaresca mexicana que —en una especie de blanco doble sentido— le hace pensar al espectador en algo que tiene que ver con nuestras raíces como mexicanos. Por otra parte las siluetas que se amontonan en la caseta telefónica bien podrían formar parte de una secuencia de las películas de los hermanos Marx, muy afectos a generar situaciones tan ilógicas como críticas y extravagantes. Más allá de su atractivo estético por su colorido, me parece que PURAS HABLADAS es una pieza que nos remite al gran Marcel Duchamp y más concretamente a la famosa LA NOVIA DESNUDADA POR SUS SOLTEROS o EL GRAN VIDRIO. Aunque las siluetas femeninas que se encuentran en la cabina telefónica de Casanueva están apenas insinuadas, sin llegar al nivel de abstracción de la obra de Duchamp, nos hablan de una narrativa cotidiana. Por supuesto las dos obras se hermanan en los materiales empleados, en el cuidado artesanal de su elaboración y, sin lugar a dudas, al presentar un piso como tablero de ajedrez, lo cual bien puede referirnos a la gran afición por esta actividad del artista francés.

Coleccionista de objetos y transformadora de sus realidades, Ana María Casanueva se regodea alterando, redefiniendo y jugando para que lo cotidiano deje de serlo. Con esto, lo consuetudinario deja de serlo para entrar en un terreno plástico, más atractivo y —por supuesto— definitivamente más bello. EL ESPACIO MÁS HONDO QUE EXISTE (1995) es una mesa infinita que podría formar parte del mobiliario de Alicia en el país de las maravillas. Igual que en la obra de Carroll, lo absurdo se convierte en una enigmática posibilidad real que nos atrae con un insospechado vértigo hacia lo imposible (¿o no?). AGUA APILADA (1996) transita por los mismos territorios fantásticos al convertir una pedestre coladera en la generadora de agua hecha de vidrio fusionado para darnos la ilusión de tener acceso a algo que sucede todos los días en nuestra vida cotidiana, pero desde una perspectiva inimaginable. RADIADOR DE HIELOS (1993) y ESTUFA DE HIELOS (2006) son dos piezas que parten de la misma reflexión, pero que nos muestran cómo nuestro mundo se va haciendo más trivial en sus formas ya que, mientras el radiador es un objeto hermoso en sí mismo, la puerta de la estufa es de lo más común y corriente. En los dos casos los hielos de vidrio generan esa inquietud natural al pensar que se encuentran en recintos donde el calor los regresará a su estado líquido y agradecemos que, al ser de vidrio, podamos admirar y disfrutar lo que por naturaleza efímero, sin ninguna prisa.

La vehemencia con la que Casanueva ha trabajado el vidrio la ha llevado a hacerlo mediante las más diversas técnicas. El ser una verdadera experta y conocedora del material le ha permitido hacer piezas con vidrio fusionado, vidrio soplado, biselado o ensamblado con resultados sorprendentes en los que está presente un importante asunto ideológico y nacionalista (del bueno). Es por ello que encontramos piezas como NOPAL (1991) o PRENSA CON EL MAPA FUNDACIONAL DE LA GRAN TENOCHTITLÁN (2011), la primera llena de colorido y la segunda (una máquina para hacer tortillas) elaborada con vidrio que luce una orgullosa sencillez cromática. Con este tipo de piezas, y otras realizadas en cerámica, el interés de la artista se ocupa y da un lugar preponderante a nuestro país, ofreciéndonos pistas con símbolos que son muy valiosos en la preservación de nuestra memoria y de nuestra identidad.

En un ámbito diferente —en su estética y concepto— nos encontramos con DE LO PERDIDO, LO HALLADO (2002) DIVERTIMENTO (2003) COMPOSICIÓN CON UVAS (2004) y CAJA PARCHIS (2006), en estas cuatro piezas se puede apreciar una enorme sofisticación en todos los sentidos, su belleza es contundente y los materiales que alternan con el vidrio van desde el elegante tallo de una copa hecho de cristal cortado, el cual se ve opacado por un cáliz que, de manera inaudita está partido a la mitad y que nos da la impresión de que a pesar de ello podríamos tomar en ella cualquier líquido; la pera hecha de vidrio soplado reposa sobre una base transparente que, otra vez, nos remite a lo etéreo; lo mismo que las uvas de la otra pieza que están hechas de canicas ubicando éstas en un nivel estético pocas veces visto; en su caja incorpora una inmaculada esfera de porcelana que contrasta y aterriza los vidrios de colores que la envuelven.

III

LA POTENCIA DE LA FRAGILIDAD

Me gustaría retomar una de las definiciones que nos ofrece el Diccionario de la Real Academia respecto al vidrio para establecer una analogía de éste con el trabajo de Ana María Casanueva: “Substancia dura, frágil, transparente por lo común, de brillo especial, insoluble en casi todos los cuerpos conocidos y fusible a elevada temperatura.”

Podemos afirmar que su obra es DURA si pensamos en esta palabra como sinónimo de consistente, sólido y firme ya que —como se mencionó antes— la artista ha trabajado durante décadas en la creación con vidrio y en la investigación del mismo, llevando esta materia a niveles que le merecen un nivel realmente destacado en las artes plásticas de nuestro país e incluso a nivel internacional.

La FRAGILIDAD, en el caso de su producción artística, tendríamos que relacionarla con lo delicado de sus propuestas, en lo sutil y sofisticado que resultan sus planteamientos, pero que —al mismo tiempo— cuentan con una potencia conceptual asombrosa.

Es TRANSPARENTE porque en cada pieza la artista nos deja ver qué es lo que le interesa, qué es lo que le atrae y con ello nos permite entrar en un mundo lleno de imaginación, alejado de lo ordinario e inconforme con lo cotidiano y que todo lo transforma de manera inteligente, BRILLANTE, con un peculiar humor que hace de su trabajo algo tan hipnótico como disfrutable.

Así como el vidrio es INSOLUBLE, mucho de su producción, no se puede mezclar con otras propuestas creativas, pero como ya lo vimos puede FUNDIRSE de muchas maneras con la obra de grandes artistas sin perder su propia identidad y aportando soluciones que le dan un lugar muy especial y único a su propuesta artística.