Museos CDMX: un ecosistema cultural fallido

Museos CDMX: un ecosistema cultural fallido

¿Por qué brilla en cantidad y no tanto en ecosistema cultural?

Por Juan José Díaz Infante

Una idea ha estado en mi mente ya por varias semanas, que es lo que quiero explorar en este texto: en el Mundo, las ciudades con mayores museos, corresponden a un mercado sólido del arte. Excepto México. Luego entonces, si los museos no muestran un mercado sólido de arte, quizá el ecosistema de curadores, directores de museos, revistas de arte y cultura no tienen claro el concepto de la administración correcta de la cultura y estamos teniendo fuga de talentos, huachicoleo artístico y una fragilidad social con pérdida de identidad e historia.

Ha sido un error sistemático que la promoción e inversión de turismo del país entero desde los 60’s se haya enfocado en la playa y que hayamos abandonado a México como un destino cultural.

Yo vivía impresionado y orgulloso de saber que vivía en la ciudad con más museos del mundo, sin embargo, al organizar una exposición, los obstáculos eran interminables, solía pensar en la sombra del futuro, quizá estaba yo en una zona de principiantes donde gradualmente uno iba escalando a la cima y a mejores entornos de gestión. De alguna manera he dedicado una buena parte de mi carrera profesional a inventar modelos de gestión y levantamiento de proyectos. La siguiente reflexión viene a partir de muchos años de armar proyectos, todo inicia con falta de información. Cuando se hacen acciones correctas con pocos resultados, quizá es el momento de revaluar la manera de pensar y si la lógica aplica o cuál lógica aplica. Mi manera de verlo, se reduce al análisis de la actitud de “portarse mal”, cuando el sistema no se comporta, los números no salen. No salir, es no existen, no suman y no hay construcción.

Este artículo, tiene licencia poética, es un manejo de inferencias lógicas, más que de un proyecto de números exactos, ya que los números no existen. Es un juego de igualdades y desigualdades a mayor número de museos, debería de haber mayor número de publicaciones, mayor número de exhibiciones, mayor número de críticos, comprando todos los archivos.  Deberíamos de estar generando exposiciones itinerantes de todos nuestros artistas por todo el mundo. La dirección de cultura de la Secretaría de Relaciones Exteriores cada vez hace menos cosas y el Instituto de México de la misma manera también se ha ido apagando. La realidad ha generado un efecto de una suma que, en realidad, no suma.

Si uno busca el número de piezas perdidas de museos en México, encuentra el caso de las 124 piezas perdidas en 1985 en el Museo de Antropología. Sin embargo buscando datos de piezas recuperadas en el 2021 hay una cifra de 11,000 piezas de antropología recuperadas y 750 piezas históricas recuperadas. Difícil cazar los números. Se estima que solamente se recupera 1 de cada 100 piezas robadas en México.

La cultura es una parte esencial de cualquier sociedad, es todo aquello que sobrevive para crear historia e identidad. Un pueblo sin historia y sin identidad no tiene sentido, es una aberración de nuestros tiempos. Es un botón de auto destrucción.

La historia es un proceso constante de todos los días, es una suma, no es un solo libro de texto que se re imprime para tercero de primaria. Otro error pedagógico, “libro único de texto”.

La antropología es la ciencia de la falta de historia. Un museo es un ladrillo esencial en la creación y preservación de historia, creación de contenido y todas estas líneas se suman en un vértice llamado cultura, que genera los productos educativos.

Los archivos se convierten en historia, la historia se estudia, se genera tejido, identidad, conocimiento, construcción social. Finalmente es valor agregado. Los museos son motores de la economía naranja, al mismo tiempo indicadores, y además, lugares de pensamiento. Son instancias legitimadoras de valor. Sin sus funciones es un motor que no recorre la pista.

En el boom del petróleo, cuando Houston quería elevar su nivel de ciudad se dio cuenta que no solamente había que contratar buenos maestros para sus universidades, todos con premio Nobel. Se requería de un ecosistema para que esos maestros se queden en una ciudad. Debe de haber un ecosistema que permita ir al ballet, escuchar ópera. En fin para la creación de cultura y educación debe de responder a una suma de factores. Y todo está en la suma. Una metáfora es la importancia de integración. El coche necesita gasolina, carretera y destino. Es un ecosistema.

Ciudad de México destaca como una de las urbes con mayor número de museos del mundo, superando a muchas otras capitales globales. Sin embargo, ese impresionante número contrasta con la ausencia de un ecosistema cultural sólido que integre crítica, coleccionistas y mercado.

Cifras actuales: la CDMX y sus museos

Según datos del Sistema de Información Cultural (SIC), la CDMX cuenta con 190 museos repartidos en sus 16 alcaldías, siendo Cuauhtémoc (96), Miguel Hidalgo (24) y Coyoacán (14) los territorios con mayor presencia  .

La Wikipedia en español, actualizada hace apenas unos días, confirma esta tendencia y cifra en 190 museos la cantidad total en la capital.

Otras fuentes como el periódico Excélsior reportan cifras ligeramente menores (187), mientras que algunos medios y el SIC mismo han mencionado en ocasiones “más de 170 museos”. Tomando en cuenta la más reciente, la cifra de 190 museos parece ser la más fiable para 2025.

A un empleado del sistema de cultura le han reducido en los últimos años su sueldo en un 50%. ¿Cómo se explica entonces, que con menos haya lo mismo o más?. Seguimos haciendo inferencias de igualdades y desigualdades.

Comparación internacional: Ciudades líderes en museos

Londres supera los 200 museos en Greater London.

París la ciudad misma alberga alrededor de 130 a 136 recintos museísticos.

Nueva York actualmente se estima que la ciudad cuenta con más de 170 museos.

Esto posiciona a la CDMX en un segundo o tercer lugar global, dependiendo del criterio, pero consolidada como una de las ciudades con mayor oferta museística del mundo.

Extrapolemos y juguemos con los números

Extrapolando los números: Nueva York como parte de Estados Unidos es el mercado del arte más grande del mundo (45%), Londres extrapolado al Reino Unido (20%) el segundo mercado más grande del mundo. París en el mismo ejercicio, con el 7% es el número 4. En la misma extrapolación México debería de estar ahí, pero el mercado de México no llega al 1% mundial y no alcanza ranking. Por otro lado, México en algunos rankings ocupa el número 4 en el mercado de lujo. Hay dinero, pero hay un enorme fracaso de la cultura.

Ecosistema cultural incompleto: más allá de la abundancia

Curaduría y crítica:

A pesar de la proliferación de museos, la CDMX carece de suficiente presencia de curadores de renombre internacional, publicaciones especializadas y reflexión crítica orgánica, elementos que suelen sustentarse en ciudades como Nueva York, Berlín o París.

Mercado del arte y coleccionismo:

Falta un sistema robusto que conecte artistas, coleccionistas, galerías, casas de subastas y público. Esto limita la circulación y el reconocimiento internacional del arte mexicano.

Revistas y medios especializados:

La capital no cuenta con revistas culturales de continuidad y financiamiento sólido, en contraste con medios europeos consolidados que alimentan el debate cultural.

Secciones culturales en periódicos son de escaso espacio.

Se fugan constantemente archivos y colecciones a otros países.

No se adquieren de manera recíproca archivos y colecciones de otros países.

Conclusión: ¿qué hace falta para cerrar la brecha cultural?

Hacer una reflexión profunda sobre la causa y el efecto, regresar a un pensamiento científico donde la ecuación esté completa. Donde quede claro que no es la cantidad de museos: sino una estructura equilibrada. Provocar el “humanware”, creer en el talento e invertir en curaduría y crítica. Generar mejores y un mayor número de revistas y publicaciones. Cambiar el sentido de mercado del arte que deje de estar basado en el lujo y la decoración

Contexto del mercado mundial de arte

Principales mercados: Estados Unidos lidera el mercado con el 45% del valor de las ventas, seguido por el Reino Unido (18%), China (17%) y Francia (7%). Londres, París y NY, más museos = más mercado. ¿Por qué México con más museos no está en los números del mercado del arte?.

Poesías / Conde de Lautréamont

Poesías / Conde de Lautréamont

La poesía no es la tempestad, tampoco el ciclón. Es un río majestuoso y fértil.

 

No se sueña sino durmiendo. Son palabras como de sueño, nada de la vida, tránsito terrestre, la preposición quizá, el trípode desordenado, las que han infiltrado en vuestras almas esta poesía húmeda de languideces, semejante a la podredumbre. Solo hay un paso de las palabras a la idea.

 

Las perturbaciones, las ansiedades, las depravaciones, la muerte, las excepciones en el orden físico o moral, el espíritu de negación, los embrutecimientos, las alucinaciones servidas por la voluntad, los tormentos, la destrucción, los trastornos, las lágrimas, las insaciabilidades, las servidumbres, las imaginaciones atormentadas, las novelas, aquello que es inesperado, lo que no debe hacerse, las singularidades químicas del buitre misterioso que acecha la carroña de alguna ilusión muerta, las experiencias precoces y abortadas, las oscuridades con caparazón de chinche, la monomanía terrible del orgullo, la inoculación de los estupores profundos, las oraciones fúnebres, las envidias, las traiciones, las tiranías, las impiedades, las irritaciones, las acrimonias, los despropósitos agresivos, la demencia, el spleen, los espantos razonados, las inquietudes extrañas que el lector preferiría no experimentar, las muecas, las neurosis, los nervios sangrientos por los cuales se lleva la lógica hasta su último extremo, las exageraciones, la ausencia de sinceridad, los estribillos, las ramplonerías, lo sombrío, lo lúgubre, los partos peores que asesinatos, las pasiones, el clan de novelistas de juzgado, las tragedias, las odas, los melodramas, los extremos presentados a perpetuidad, la razón impunemente silbada, los olores a polla mojada, los empalagos, las ranas, los pulpos, los tiburones, el simún de los desiertos, lo sonámbulo, lo turbio, lo nocturno, lo somnífero, lo noctámbulo, lo viscoso, foca parlante, lo equívoco, lo tísico, lo espasmódico, lo afrodisiaco, lo anémico, lo tuerto, lo hermafrodita, lo bastardo, lo albino, lo pederasta, fenómeno de acuario y mujer con barba, las horas ebrias del desaliento nocturno, las fantasías, las acritudes, los monstruos, los silogismos desmoralizadores, las basuras, lo irreflexivo como el niño, la desolación, ese manzanillo intelectual, los chancros perfumados, los muslos de camelias, la culpabilidad de un escritor que rueda por la pendiente de la nada y que desprecia a sí mismo con gritos alegres, los remordimientos, las hipocresías, las perspectivas vagas que os trituran entre sus engranajes imperceptibles, los escupitajos serios sobre los axiomas sagrados, la miseria y sus cosquilleos insinuantes, los prefacios insensatos, como los de Cromwell, Mlle. de Maupin, y los de Dumas hijo, las caducidades, las impotencias, las blasfemias, las asfixias, los ahogos, las rabias ante esos osarios inmundos, que me ruboriza nombrar, es tiempo ya de reaccionar contra lo que nos contrataría y nos doblega soberanamente.

 

El dolor verdadero es incompatible con la esperanza. Por grande que sea este dolor, la esperanza se eleva cien codos más alto que él. Así pues, que se me deje tranquilo con los buscadores. Abajo las patas, abajo las perras ridículas, enredadoras, farsantes. Lo que sufre, lo que diseca los misterios que nos rodean, no espera. La poesía que discute las verdades necesarias es menos bella que la que no las discute. Indecisiones extremas, talento mal empleado, pérdida de tiempo: nada será más fácil de verificar.

 

No acepto el mal. El hombre es perfecto. El alma no cae. El progreso existe. El bien es irreductible. Los anticristos, los ángeles acusadores, las penas eternas, las religiones, son el producto de la duda.

 

El error es la leyenda dolorosa.

 

El sueño es recompensa para unos, un suplicio para otros. Para todos es una sanción.

 

No conozco obstáculo superior a alas fuerzas del espíritu humano, salvo la verdad.

 

Los juicios sobre la poesía tienen más valor que la poesía. Son la filosofía de la poesía. La filosofía de la poesía. La filosofía, comprendida así, engloba a la poesía. La poesía no puede pasarse sin la poesía. La filosofía puede pasarse sin la poesía.

 

Guerra, escóndete.

 

Los sentimientos expresan la felicidad, hacen sonreír. Los análisis de los sentimientos expresa la felicidad, dejando a un lado toda personalidad; hace sonreír. Los primeros elevan el alma, independientemente del espacio, de la duración, hasta la concepción de la humanidad considerada en sí misma, ¡en sus miembros ilustres! El último eleva el alma, independientemente de la duración, del espacio, hasta la concepción de la humanidad, considerada en su más alta expresión, ¡la voluntad! Los primeros se ocupan de los vicios, de las virtudes; el último solo se ocupa de las virtudes. Los sentimientos no conocen el orden de su marcha. El análisis de los sentimientos enseña a conocerlos, aumenta el vigor de los sentimientos. Con los primeros, todo es incertidumbre. Son la expresión dela felicidad, de la desdicha, dos extremos. Con el último, todo es certidumbre. Es la expresión de esa felicidad que resulta, en un momento dado, de saber retenerse, en medio de las buenas o las malas pasiones. Emplea su calma en fundir la descripción de estas pasiones en un principio que circula a través de las páginas: la existencia del mal. Los sentimientos lloran cuando les es o no necesario. El análisis de los sentimientos no llora. Posee una sensibilidad latente, que toma de sorpresa, eleva sobre las miserias, enseña a pasarse sin guía, suministra un arma de combate. ¡Los sentimientos, señal de debilidad, no son el sentimiento! El análisis del sentimiento, señal de fuerza, engendra los más magníficos sentimientos que yo conozca. El escritor que se deje engañar por los sentimientos no debe colocarse junto al escritor que no se deja engañar ni por los sentimientos ni por sí mismo. La juventud se propone elucubraciones sentimentales. La edad madura comienza a razonar sin turbación. Antes solo sentía, ahora piensa. Dejaba vagar sus sensaciones: ahora les da un piloto. Si considerase yo a la humanidad como una mujer, no diré que su juventud declina, que se aproxima a su edad madura. Su espíritu cambia en el sentido de lo mejor. El ideal de su poesía cambiará. Las tragedias, los poemas, las elegías no sobresaldrán ya. ¡Sobresaldrá la finalidad de la máxima! En tiempos de Quinault habrían sido capaces de comprender lo que acabo de decir. Gracias a algunos destellos, dispersos, desde hace algunos años, en las revistas y en los infolios, yo mismo soy capaz de comprender esto. El género que emprendo es tan distinto del género de los moralistas, que no hacen más que comprobar el mal, sin indicar el remedio, como este último lo es de los melodramas, de las oraciones fúnebres, de la oda, de la ciencia religiosa. No tiene el sentimiento de las luchas.

 

Es terrible sentir escaparse lo que se posee. No se aferra a esto uno sino con la idea de saber si hay algo permanente.

 

CONDE DE LAUTRÉMONT (Isidore Ducasse). Poesías, Prefacio a un libro futuro. Distribuciones Fontamara, Colección Cisne 96.

 

 

 

 

 

 

Arte Mx 15 años de un espacio para lo EXTRAORDINARIO

Arte Mx 15 años de un espacio para lo EXTRAORDINARIO

De cuando a la empresa cultural independiente la rebasa la poética de sus creadores y de manera natural, se convierte en una poderosa herramienta difusora del arte y cohesión social de la que nos beneficiamos todos.

 

Por Jorge Ismael Rodríguez

¡Ahora si que estamos de manteles largos!

Este 2025 la generosa y nurtitiva plataforma Arte Mx (artemx.mx), está cumpliendo 15 años de haber nacido y 10 haciéndonos llegar, semana a semana, la voz viva de la creación.

 

Les cuento.

Sandra Arvizu (1961-2021) y Héctor Ramírez formaron un equipo de trabajo muy interesante. Ambos egresados de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, se formaron entre poetas y pensadores profundos como Maria Luisa Capella, Arturo Souto y Huberto Bátis, con amplísima experiencia editorial en medios tradicionales, ya expertos en comunicación y tocados por el sutíl veneno de la cultura, reconocieron el potencial de la web e idearon en el 2010 la plataforma Arte Mx (artemx.mx) a la que le asignaron la responsabilidad (hay quien desde lo formal diría la misión) de dar visibilidad a las expresiones artísticas que activan, construyen y colaboran para redefinir el efervescente espíritu cultural mexicano y su interrelación con lo global. Sandra y Héctor armaron un instrumento multiemisor que risomáticamente se alimenta de todas las expresiones artísticas y, como buenos mexicanos hijos del 68, no han omitido abrevar desde lo prehispánico hasta las propuestas globales de vanguardia.

 

Sandra Arvizu y Héctor Ramírez, fundadores de la Plataforma Arte Mx

 

Sandra y Héctor personajes serios y contundentes, se repartieron las responsabilidades de acuerdo a sus perfiles: Sandra, sin dejar su espíritu de poeta, realizó una profunda investigación del naciente universo digital y estableció estrategias para la difusión multilineal de temas relacionados con la cultura y el arte. Tomó la importante responsabilidad de community manager, desde donde —con su visión integradora— alineó la plataforma para que pudiera convertirse en este referente confiable y consolidado que ahora disfrutamos. Hasta en sus últimos días, navegando en el mundo de la comunicación a bordo de su balsa poética, se mantuvo atenta y activa en la construcción de la red de colaboración intelectual y el demandante desarrollo de contenidos para Arte Mx, y no conforme con eso, como regalo póstumo, nos dejó  Más que la sed ama el agua la bellisima colección de sus textos poéticos que Arte Mx editó este año como inició de sus celebraciones quinceañeras. Por su parte mi querido amigo Héctor Ramírez asumió la dirección general del proyecto. Siempre riguroso y workohólico, combinó su meticulosa formación, su sensibilidad y pasión analítica con un gozoso y agudo poder como observador de las expresiones artísticas y sus múltiples derivas e intersecciones con “lo cotidiano”, para curar, editar y comunicar clara y puntualmente todo esto, tanto en el sitio web (artemx.mx)) como en el programa del mismo nombre que transmiten cada jueves a las 10 am desde UAM Radio, la estación de la maravillosa Universidad Autónoma Metropolitana

En el amplio y fluctuante ecosistema que mantiene con vida al circuito cultural mexicano, Sandra y Héctor, compartiendo sus hallazgos lograron hacer de Arte Mx la plataforma vibrante que promueve la creación, consiguieron que en cada punto comunicante de su plataforma haya claridad, vinculando la calidad intelectual y la accesibilidad, lo que de manera natural les permitió obtener una audiencia copiosa y leal para todos sus aparadores en la web, y en estos tiempos de las followcoin’s  y de la hiperinfo han logrado seducir a más de 130 mil seres humanos en sus redes integradas, “folowers” (seguidores) ORGÁNICOS (así con mayúsculas), que conforman un público diverso, crítico y ávido de experiencias enriquecedoras, evidentemente se trata de personas de las que no están nutriendo sus requerimientos de cortizol solo con memes y pastelazos.

 

Estadística de publicación de Arte Mx Oficial en Facebook

 

Este proyecto, que combina la difusión cultural con una visión analítica y contemporánea, “encontró” en la dirección de Héctor Ramírez a la figura clave que —apoyado en su docta acumulación de experiencias y su pasión— logró dotarla de una clara identidad, consolidando a la suma de herramientas emisoras reunidas en el nicho Arte Mx como la gran interfaz multicanal entre artistas, objetos y no objetos de arte, sitios y audiencias, y que nos dan, con cada párrafo y cada segmento, elementos que nos invitan a interpretar y conectar las creaciones y a sus autores con el contexto social, histórico y hasta emocional que nos modela.

Navegando en su sitio web (artemx.mx), me he encontrado con cientos de maravillosos textos, ensayos, reseñas, imágenes y reflexiones sobre arte, cine, literatura y otras disciplinas, casi todos, con un enfoque que propone al lector a mirar más allá de lo evidente. En esta plataforma se entrelazan cómodamente lo local con lo nacional y lo universal. Por ejemplo, podemos leer artículos en donde se explora el poder de la Escuela Mexicana de Pintura o bien las mágicas y/o eruditas razones de creadores emergentes o consolidados. Ahora mismo me viene a la memoria el maravilloso texto sobre la icónica foto del beso — realizada por el rey de la candid camera Robert Doisneau— en donde el tema se recorre tan ampliamente que incluso le alcanza a dar voz a uno de los protagonistas involuntarios de esa imagen. Otros que también recuerdo vívidamente son el texto de Alicia González Rodríguez, sobre su experiencia al vivir la pieza de arte “El mundo del cambio irreversible”; los súper textos de Luis Ignacio Sáinz sobre la obra de artistas mexicanas contemporáneas como Paloma Torres, Mónica Dower, Perla Arrollo o Nunik Sauret; los recorridos enriquecedores con temas de actualidad de Juan José Díaz Infante; el gozo sin fin de poetas como Rosario Castellanos, Alejandra Pizarnik, Max Rojas y el mismísimo César Vallejo; los textos que abordan temas como la alquimia en el arte, el nacionalismo sin adjetivos en la escultura mexicana y la poética de lo invisible.  En la radio he disfrutado entrevistas clarificadoras con referentes de nuestro tiempo como Luis Rius Caso narrando su maravilloso viaje literario en la novela El Espía de Franco; la voz poderosa de la granadina Marina Vargas, que con su contundencia como artista y activista solucionadora nos abre horizontes; al interesantísimo Damián Ortega hablando de su proyecto editorial al que sin duda podemos antender como parte de sus objetos de arte; al siempre sabio Juan Rafael Coronel Rivera reseñando contenidos de sus sin duda interesantes libros y exposiciones y así hasta llegar a las resonancias del cine contemporáneo con directores como Bong Joon-ho y David Lynch. A mi parecer Arte Mx se ha convertido en un referente sólido del imaginario global y su digitaloteca en un importante colector de nuestro presente y el pasado que nos mueve.

 

En la presentación del libro MÁS QUE LA SED AMA EL AGUA poemario póstumo de Sandra Arvizu, en la Feria Internacional del libro de Coyoacán 2025. Juan Rafael Coronel Rivera, Héctor Ramírez y José Antonio Lugo.

 

Pero bueno, algunos de los que crecimos con el estigma de que el arte y la cultura “viven del aplauso”, podríamos pensar que el acceso GRATUITO a los contenidos en el espacio de Arte Mx es algo normal que se da por “generación espontánea”, pero no, en realidad se trata de aportaciones generosas de un incontable número de creadores, que igual de hippies que mi admirado amigo Héctor Ramírez, compartiendo lo suyo, mantienen viva de manera heroica esta plataforma quinceañera.

 

Gustavo A. Sánchez, Héctor Ramírez, Iván Cruz y Jorge Ismael Rodríguez en la presentación del libro de Max Rojas en el Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro.

 

Aprovecho el párrafo anterior para hablar de mi querido amigo Héctor Ramírez como comunicador. Desde que lo conocí, el gran Héctor me sorprendió con su capacidad de tejer narrativas nutritivas que informan y que además provocan reflexión, sin duda es uno de los observadores más activos y agudos del arte y sus múltiples derivas e intersecciones. La metodología de trabajo del Héctor “investigador de campo”, me recuerda la descripción que Walter Benjamín hace sobre el flânuer en su libro de Los Pasajes: “Un sujeto que no se deja seducir por las vitrinas, que hace del acto de caminar un placer en sí mismo” y a esto le agrego que es capaz de fundirse en el paisaje físico y social para poder escudriñarlo sin ser notado y hacer suyo lo que está a la vista de todos, pero que casi nadie percibe. De esos recorridos que para el son cotidianos, cosecha buena parte de la información significativa que utilizará como insumo de lo que acostumbra cocinar a fuego lento y también para enriquecerla sumando imágenes poderosas a su cada vez más sólido oficio como fotógrafo. Héctor Ramírez nos hace creer que es parte de la manada, comparte las mañanas, las tardes y las noches como parte de nuestro ecosistema y al concluir la recolección de experiencias, regresa solo y silenciosamente a su estudio en donde va sumando y vinculando tiempos, sucesos y sensaciones para perfilar cada “cápsula de tiempo”, que una vez digerida se convierte en un texto, o con la complicidad de Armando López Muñoz (su entendido y divertido colega dialogante cuando se trata de cine y brillante colaborador/ postproductor de Arte Mx Radio) pulen cuidadosamente la dósis radiofónica de Arte Mx que nos regalan desde UAM Radio (https://uamradio.uam.mx/) todos los jueves en vivo.

 

Armando López Muñoz y Héctor Ramírez en una transmisión en vivo del programa Arte Mx en UAM Radio

 

Como conclusión:

En un país como México, donde el arte ha sido históricamente impulsor y reflejo de luchas, identidades y sueños, Héctor Ramírez con su cuidadosa dirección y su búsqueda constante de significados ha permitido que Arte Mx sea un reservorio electrónico vibrante en permanente construcción. En un mundo saturado de información esta generosa plataforma nos regala un espacio de encuentro muy bien curado con las creaciones y los creadores de nuestra época. Se trata de un archivo vivo que trasciende las barreras del tiempo y como Héctor entiende que el arte y la cultura forman parte de un acto de construcción, con su habilidad narrativa, nos muestra rutas para encontrar puentes entre lo que mira, lo que redefine y comparte como lo extraordinario. Gracias a su afán hace que todas las semana leamos y/o escuchemos con sorpresa, con ojos nuevos, las propuestas creativas también como actos de resistencia, de revelación y a veces hasta como la medicina que nos puede salvar. Proyectos heroicos como este son esenciales para difundir y conocer nuestras realidades múltiples a través de las rutas propuestas por mentes creativas y preservarlas para las nuevas generaciones. Como colofón, no tengo duda de que una definición correcta para Arte Mx incluye la palabra LEGADO, así, con mayúsculas.

 

Jorge Ismael Rodríguez López de Lara

Coyoacán mayo de 2025

Circulo cromático/ cuento

Circulo cromático/ cuento

Por Héctor Ramírez

«El amarillo es el color de la luz», le dijo ella mientras sus ojos permanecían ocultos por las gafas oscuras. El tanteó con los dedos para ubicar el plato y dejar la taza después de dar un suave sorbo a su express. Prefirió quedarse callado y no hacer referencia al río que en China lleva precisamente el nombre de Amarillo y que en los años 30’s se desbordó causando desastres terribles. Entre los datos que había leído, le pareció extraño que se mencionaran estimaciones de entre un millón y tres millones setecientas mil personas que perdieron la vida por las inundaciones ¿Cómo podían las cifras ser tan diferentes? Lo razonable sería que los números tuvieran un margen de error precisamente razonable, pero ¿cómo podría ser así hablando de un país que, hoy por hoy, tiene más de 1,400 millones de habitantes? Sin darse cuenta, nuevamente estaba envuelto en lo que ella siempre le criticaba: la acumulación de datos era una obsesión.

Su justificación era siempre la misma: un dato te llevaba a otro… y a otro… y a otro… y a otro como una espiral infinita, por eso cuando ella dijo amarillo el recordó también que ése es el color emblemático del emperador de China y, en consecuencia, de la monarquía; eso sin tomar en cuenta que alguna vez alguien le había mencionado que no era una exageración o una mentira, cuando decían que la tez de los chinos tenía, efectivamente, una tonalidad amarillenta.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por un sollozo casi imperceptible. Sabía perfectamente de qué se trataba. Ella no podía evitar la desesperanza por lo perdido, no podía olvidar que alguna vez todos sus sentidos estuvieron intactos, que conoció el amarillo y todos los demás colores de lo que llaman el círculo cromático, hasta que todo se apagó quedando como en tinieblas y no podía fingir que eso le afectaba mucho. No se resignaba. Él en cambio, no extrañaba lo que nunca había conocido y era por eso que vivía intensamente todos los mundos que se abrían con los datos que devoraba en cuanta publicación caía en sus manos para, literalmente, ser leída.

Esperó un momento para que ella se calmara. Pagó la cuenta y los dos se incorporaron con un movimiento perfectamente sincronizado, desdoblaron sus bastones con el tradicional color rojo y blanco y echaron a andar por la calle. Él guiándola a ella porque era el más experimentado ya que nunca en su vida había conocido el color amarillo que, según le dijo ella, es el color de la luz.

Morfología del paisaje

Morfología del paisaje

Este texto fue presentado por el artista visual Roberto Carrillo en el Museo de la Ciudad de México, el domingo 24 de agosto de 2025, en el marco de la exposición: Trazos, lazos y una ballena: El Nacho. Fue Organizada por Casa Ballena. Espacio cultural en San José del Cabo, Baja California Sur, México.

 

Me gusta pensar y escribir sobre arte. Pienso que, dentro de mi proceso de producción la escritura me ha acompañado, aunque no es necesariamente co-dependiente de mi producción. Me pasa que, cuando produzco olvido mucho de lo pensado y escrito. Sin embargo, los actos de pensar y escribir están profundamente ligados a mi pintura, mi dibujo y mi gráfica, como si la escritura-pensamiento fuera una especie de conclusión y al mismo tiempo un nuevo derrotero.

Christian Camacho ha reflexionado de manera muy hermosa sobre la escritura de arte en su ponencia titulada: Escritura (que me hace pensar en artistas) realizada el 27 de julio de 2024, en el Centro Cultural Plaza Fátima en Monterrey, Nuevo León. Camacho comenta sobre sus notas introductorias: «¿Y qué significa esto?: Un paseo propio, no lineal, sobre la necesidad de escribir sobre artistas y sobre arte. Así como escritura que me recuerda que escribir es necesario para pensar y afirmar ciertas cosas, aunque no siempre esa escritura trata de arte.» 1

Entonces, hay algo que solo puede expresarse a través de la escritura para afirmar ciertas cosas. Esto es muy valioso para mí, ya que considero que muchos artistas han escrito cuestiones muy interesantes, y recuperar parte de esa escritura me parece importante. Digo esto antes de ponerme a hablar de paisaje, porque al pensar en el paisaje pienso en escritura. Esta presentación será una colección de fragmentos escritos por artistas y no artistas que me parecen relevantes para afirmar ciertas cosas del paisaje, de la pintura y de la gráfica.

Aquí también me gustaría citar la célebre conferencia de Gilles Deleuze en la Femis Escuela Superior de Oficios de Imagen y Sonido. Realizada el 17 de marzo de 1987. Y titulada ¿Qué es el acto de crear? 2 Allí, el filósofo francés ya nos deja claro refiriéndose a cine: que son los cineastas, los críticos de cine, los realizadores de cine, quienes están reflexionando sobre cine. Si lo aplicamos a la pintura o la gráfica, son entonces lxs pintorxs, lxs grabadorxs o quienes escriben o hacen crítica sobre estxs, quienes reflexionan sobre la pintura y/o la gráfica. Entonces también, son los hacedores de paisajes, quienes reflexionan sobre el paisaje. Pero, ¿quién o qué hace el paisaje? esta será sólo una pregunta que por el momento dejaré en el aire, estará suspendida.

Aquí entonces estamos ante una disyuntiva: la escritura, por un lado, y por el otro lado, la reflexión propia del hacer artístico, digamos, de la praxis artística.

Les propongo en este momento unas preguntas ¿es necesario hablar y escribir sobre la pintura y gráfica? o ¿Basta con crearlas, exhibirlas y que participen de una conversación que es más bien, silenciosa? ¿Es necesario acompañarlas de una voz? ¿En este caso de mi voz? Siempre existe la tentación de al decir algo, se diga de lo que ha quedado pendiente en la obra, aquello que no está completamente expresado, que no está presentado.

Por otro lado, también se puede caer en la tentación de comentar sobre todo aquello que se encuentra afuera de la obra: biografías, contextos, anécdotas.

En este caso, espero, con mi voz realizar una provocación. Sin agotar la obra a lo dicho aquí, es decir, sin explicar nada. Me gustaría en todo caso con este texto y esta presentación, hablarles un poco sobre algunos textos, charlas y obras que me han acompañado en mis disertaciones sobre el paisaje. Y al hablar de esas otras obras, espero poder hablar un poco sobre las cosas que me interesan en la pintura y la gráfica en relación al paisaje.

Mis intereses están entre la pintura, la gráfica y la escritura. Y de eso se tratará esta charla. Me gusta pensar cada uno de estos campos artísticos como ecosistemas, en los que uno puede habitar y en el que por momentos se desdibujan sus límites.

Empezaré por hablar de la pintura. Aquí, propongo como pregunta eje, formulada por el pintor y filósofo Hugo Alejandro Vega, y que surgió en una charla que tuvimos apenas hace unos días en el café La Habana ¿qué puede la pintura?

Una cuestión interesante en pintura es que frecuentemente, al escribir o hablar sobre arte, se puntualizan ciertos elementos, digamos, que son más fáciles de traducir al lenguaje oral o escrito, sobre todo, en los casos de las obras que representan algo: un lago, el océano, una montaña o una cascada, por poner ejemplos comunes. Pero incluso, en las obras más próximas a la apariencia de la realidad (que no es lo mismo que la realidad o que la realidad agotada) Incluso allí, la obra aparece siempre en sus propios términos: sus entramados materiales, sus estrategias de producción y sus lógicas e imaginaciones.

Pienso entonces en el paisaje como un problema del arte, es más, podría decirse que es un concepto creado en el arte.

Para Javier Maderuelo, el paisaje es un concepto moderno y occidental —lo cual puede ser objeto de debate—. Esto no significa que Maderuelo esté equivocado sobre la concepción del paisaje en Occidente y su uso lingüístico y artístico; sí bien, creo que la precisión histórica es valiosa, pienso que puede ser una lectura muy rígida decir que el problema del paisaje surgió hasta que se desarrolló el concepto del paisaje. Lo que quiero decir aquí es que, la definición conceptual, si bien es interesante, no nos sirve más que como una motivación más a reflexionar sobre el paisaje. Y que si bien, no existía como tal un concepto de paisaje, los problemas del paisaje ya habitaban en la pintura anterior al Renacimiento occidental.

Maderuelo dice lo siguiente en su libro El paisaje. Génesis de un concepto: «El paisaje no es un ente objetual ni un conjunto de elementos físicos cuantificables, tal como lo interpretan las ciencias positivas, sino que se trata de una relación subjetiva entre el hombre y el medio en el que vive, relación que se establece a través de la mirada.» 3

Aqui no estoy de acuerdo con Maderuelo en dos aspectos: si bien comparto que el paisaje no es cuantificable o medible, sí pienso que es un ente objetual que no es lo mismo que un ente objetivo. Es decir —que no es exclusivo a la mirada humana— es una entidad autónoma de la subjetividad humana, que es una realidad y allí, el segundo aspecto en desacuerdo; si lo vemos desde una perspectiva materialista, el paisaje nos precede y precede a nuestra corporalidad, a nuestra existencia individual y humana, y sin embargo, no podemos aproximarnos a él porque estamos en él, esta segunda condición que presupone Maderuelo y que siento errada es que el paisaje es algo ajeno a nosotrxs, como nosotrxs somos ajenos al paisaje, sin comprender que más bien somos parte, pertenecemos y lo trasformamos. Allí se asoma la importancia de preguntarse sobre el paisaje hoy en día, y sobre todo, sobre el papel político y ético de comprender el medio no como medio sino como parte, parte de la propia naturaleza. (Rancière:  en el reparto de lo sensible) y como lo plantearía DeLanda en su concepción  de una ontología plana 4 Pregunta: ¿lo lejano también puede ser parte de nosotrxs, o mejor dicho si nosotrxs podemos ser parte de lo lejano?

Aquí me parece bien interesante exponer una parte de la conversación entre Cézanne y Bernard y publicada en 1921 en el Mercure de France, dice Bernard:

“En 1904 durante uno de nuestros paseos por los alrededores de Aix, le dije a Cézanne:

-¿Qué piensa Vd. de los maestros?

-Son buenos. Cuando estaba en París, iba cada mañana al Louvre, pero acabé interesándome más por la naturaleza que por ellos. Es necesario tener una visión propia.

-¿Qué quiere Vd. decir con eso?

-Hay que hacerse una óptica, hay que ver la naturaleza como nadie la ha visto antes…

-¿Ello no tendrá como resultado una visión demasiado personal, incomprensible para los demás? Después de todo, pintar ¿no es como hablar? Cuando hablo, utilizo la misma lengua que Vd.: ¿Me entendería si usase una nueva, desconocida? Es con la lengua común con la que hay que expresar ideas nuevas. Acaso es el único medio para hacerlas válidas y aceptables.

-Por óptica quiero decir una visión lógica, esto es, que no tenga nada de absurdo.

-Pero ¡en qué se basa su óptica, maestro?

-En la naturaleza.

-¿Qué quiere Vd. decir con esa palabra?¿se trata de nuestra naturaleza o de la naturaleza misma?

-Se trata de ambas.

-Por lo tanto, ¿concibe Vd. el arte como una unión del universo y de lo individual?

-Lo concibo como una concepción personal. Sitúo esta concepción en la sensación, y busco que la inteligencia la organice en una obra.

-Pero ¿de qué sensación habla Vd.? ¿de la de sus sentimientos o de la de su retina?

-Creo que no hay separación entre ellas; además, al ser un pintor, me refiero antes que nada a la sensación visual.”5

En esta conversación existen ciertas ideas próximas a lo dicho por Maderuelo, sobre todo en torno a la mirada, para mí la clave de Cézanne está en que duda de la mirada humana, del oculocentrismo como proximidad al logocentrismo, porque en él, mirada y naturaleza están fundidas. Para Cézanne la sensación visual de la que habla es una fusión entre mirada y naturaleza. Y que pone en un segundo tiempo o momento la organización en la obra. Podríamos decir que existe cierta modulación entre la sensación visual en la naturaleza y la organización de dicha sensación en la obra.

Me parece un problema fascinante el de la organización, ya que es una cuestión que está constantemente en tensión en la pintura, exponiéndonos la topografía de una obra. Podemos decir, que el paisaje ha estado presente en la obra desde que existe la pintura o la gráfica, sólo que estaba “escondido” en un segundo o tercer plano, relegado al fondo, a la periferia, a los bordes o al sustrato. Incluso más allá de los bordes como en las pinturas paleolíticas, donde el sustrato y el soporte de las pinturas eran, en sí, el paisaje. Quiero resaltar, entonces, que el paisaje ha estado en juego desde un inicio, aunque puesto en los bordes, orillado, o vuelto fondo. Me interesa mucho eso, porque, no por estar en los bordes, no son importantes los paisajes realizados por los renacentistas como Giotto o Botticelli.  Aquí me interesa hablar de una pintura de Leonardo que pocas veces se cita: Las salas de las hachas en el Castillo Sforza. Justamente Leonardo en esta obra no solo pone al paisaje en el primer plano, sino que nos envuelve en él, nos hace habitarlo.

Maderuelo documenta el primer paisaje entendido como expresamente autónomo:

«…el año 1603 en que Hendrick Goltzius dibuja el que se supone primer paisaje totalmente autónomo, una vista de las dunas de los alrededores de la ciudad holandesa de Haarlem. Curiosamente, pero creo que no casualmente, la primera vez que se escribe una palabra para denominar este tipo de pintura es también en esas fechas; se debe a Carel van Mander, quien calificó, en una especie de historia de la pintura publicada en 1604 en Alkmaar, a su compañero el pintor Gillis van Coninxloo de ‹‹hacedor de paisajes››, para lo cual inventó el termino holandés ‹‹landschap››.» 6

Para Maderuelo, esta obra es la primera en occidente que el espacio específico, un lugar o región, es representado sin la necesidad de aludir o a una escena histórica, bíblica o mitológica, incluso, sin la necesidad de representar la vida de quienes habitan ese espacio. Aquí se nos presenta la autonomía de la lejanía, el problema de la vista, en el que tanto importa lo que se muestra como lo que se oculta. Lo que se oculta es lo que queda fuera de la pieza, por un lado, lo humano, en sentido individual y social, y por otro lado, se expresa un corte, un encuadre.

Dije que, por primera vez en occidente, porque el arte chino tiene una importante tradición paisajística, como lo documenta Maderuelo, y a pesar de que no exista una palabra que traduzca de manera semejante la palabra paisaje occidental, ya existía en la lengua en china el problema del paisaje:

“En chino existen varias palabras para nombrar el paisaje, cada una de ellas expresa un matiz específico, sin embargo, el término más genérico, que incluye a todos los demás, es shanshui, palabra que surge de la contracción de dos sinogramas shan (montaña) y shui (agua, río) que son, por supuesto, muy antiguos, muy anteriores a shanshui (paisaje), en cuanto tal.» 7

Algunos de los artistas chinos que se preocuparon por el paisaje fueron: Gu Kaizhi, Wang Wei y Wu Danzoi. El caso de este último, quien también fue poeta, músico y estadista, tiene poema que me interesa rescatar:

空山不见人  Kōng shān bù jiàn rén,
但闻人语响。  Dàn wén rén yǔ xiăng.
返景入深林,  Făn jĭng rù shēn lín,
复照青苔上。  Fù zhào qīng tái shàng.

No se ve gente en este monte.
Sólo se oyen, lejos, voces.
La luz poniente entre las ramas.
El musgo la devuelve, verde. 8

Este poema me parece bien interesante, porque expresa justamente la lejanía de lo humano, su ausencia, y apenas un dejo de su estar allí; para poner su atención a la luz, esta luz verde refractada por el musgo, esta luz entre las ramas. Y aquí una nueva cuestión bien importante, esta relación que construye la poesía entre la voz y el silencio y la pintura entre la luz y el color. Esto me hace pensar en el libro de Deleuze Pintura. El concepto de diagrama. Deleuze en 1981 realiza un curso en la Universidad de Vincennes dedicado a la pintura, la premisa con la que inaugura el curso es sobre la cuestión: la posibilidad de que la pintura tenga algo para aportar a la filosofía. 9

En la segunda clase o capítulo titulado Del cliché al hecho pictórico. Realizada el 7 de abril de 1981. Hace referencia a que existe cierta relación entre la pintura y la catástrofe. Para ello recupera de Klee la noción del punto gris y del punto que salta por encima de sí mismo, dice Deleuze:

Y el texto más impresionante es el de Paul Klee, cuando habla de esos dos momentos: el punto gris como caos, y ese punto gris que salta por encima de sí mismo para desplegarse como germen del espacio. Yo intentaría al menos comprender o interpretar esos dos estados del gris como si tratara de dos grises: el gris negro/blanco salta por encima de sí mismo y deviene el gris del verde/rojo, es decir el matiz del color. Desde entonces ese caos-germen es aquello por lo que el cuadro debe pasar ¿para qué? Vemos todo tipo de respuestas posibles: para que la luz nazca o para que el color nazca. De ahí los títulos admirables en los fajos de Turner: ‹‹nacimiento del color››, ‹‹comienzo del color››. Y ese tema que recorre a los pintores: que finalmente la pintura, el pintor, se ponen como en la situación de una creación de o de un comienzo del mundo. ¿Qué puede querer decir eso sino precisamente que él pasa por ese caos catástrofe que él lo instaura sobre la tela para que salga de allí algo? ¿algo que es qué? Algo que evidentemente ya no es, que no puede ser en ningún caso, el mundo de los objetos, sino el mundo de la luz-color.” 10

Pienso gracias a esa gran ayuda de Deleuze, que cuando hablamos de paisaje en términos pictóricos, hablamos no de la vista en el sentido de la contemplación de un territorito, sino del acontecimiento que surge, no exclusivo de la vista, pero si con la vista; de aquello que surge del caos-germen es decir el comienzo del mundo de luz-color. Allí me parece crucial el concepto de modulación, esta cuestión de que componer u organizar es modular la tensión entre estos dos puntos grises. Entre el gris blanco/negro y el gris verde/rojo, es decir, caos-germen. Modular es el juego para que surja el mundo de la luz-color. El mundo del paisaje.

Dando un salto mortal paso a la cuestión de la gráfica, pienso que otras relaciones entran en tensión en la cuestión gráfica, y en eso Deleuze lo tenía muy claro, no se trataba de desarrollar un recetario para la pintura, un modelo o un programa, y que además de esto, fuese posible calcarlo a otro medio. Entonces podemos pensar la gráfica en su propio paisaje. En ese sentido me interesa hablar de una tensión topográfica entre superficie/hueco que surge no de la catástrofe pictórica, sino de la ruina gráfica.

La ruina, proporciona la dimensión de las fuerzas naturales y los apenas esbozos de fuerza de lo humano. Esto es recuperado por Piranessi en sus Carceri d’invenzione. El grabado en metal es tal vez uno de los medios que mejor entiende la noción de ruina; al fabricar en sus propias acciones, diminutas ruinas; juega, de alguna manera, el papel de la naturaleza. Organiza la erosión de la materia y acelera su descomposición para dejar, apenas, el vestigio ilusorio de una mano, que muchas veces deja de ser humana en el sentido que sede al material. Así, la huella erosionada, volcada como expresión material deviene en ruina. Pero no se agota allí. Porque la estampación, es el proceso material especulativo, el fantasma de lo posible, la virtualidad, la ficción y el espejo. Del otro lado del espejo, hay una materia que se invierte, que hace del fondo forma y del hueco línea. Allí, hay una inversión, ya que la ruina es desplazada para convertirse en fantasma; en la estampa, la latencia del registro y del archivo realiza una nueva operación, ecológica por cierto, de revivir a los muertos.

Asi entonces como existe una noción de caos-germen-paisaje en pintura. Y una de ruina-superficie/hueco-espejo en gráfica. Estas nociones no son fonteras inquebrantables, sino que están construidas por las propias lógicas del hacer. Aquí me detengo un poco, me interesa comentar sobre mi postura desde los llamados neo-materialismos. Para eso me sirvo de un fragmento de la charla que Manuel DeLanda realizó en el marco del SITAC IX titulada teoría y práctica de la catástrofe, viviendo al borde del caos en enero del 2011. Dice DeLanda:

“yo soy un filósofo materialista, y como filósofo materialista, una de las primeras cosas que, nosotros rechazamos, es la idea de que la forma viene, ya sea de un cielo platónico o de un cielo bíblico, lo cual presupone una materia que es inerte, e incapaz de generar forma por sí misma. En el creacionismo bíblico, por ejemplo, la forma empieza como un concepto en la mente de Dios, y es impuesta sobre la materia, como una orden: hágase la luz, hágase la forma de las plantas y de los animales, hágase la forma de las montañas y de las nubes, es una orden, está dada desde arriba, y es una orden que tiene que ser dada, porque la materia, pobrecita, es inerte, es un receptáculo inerte para formas que le vienen desde fuera. Muchos artistas, desgraciadamente, se creen dioses, y ellos piensan que el nacimiento de la forma tiene que ser cerebral. Invento la forma en mi cerebro y luego se la impongo a una materia que es inerte, y me obedece, una materia que es mi esclava, pero hay otros artistas que le dan su lugar a la materia, y hacen una especie de sociedad con la materia y se dan cuenta de que la materia tiene poderes morfogenéticos en sí misma.» 11

Como artista materialista, lo que pongo en duda es que el proceso artístico surja en la mente y que los medios sean indistintos para la elaboración de determinado plan. Lo que me ha interesado es volcarme sobre los procesos materiales, siendo el ejercicio humano, mio y de los que han colaborado en mis procesos, una fuerza más de los procesos mismos de la conformación de obras. Así mi noción de paisaje, también esta ligada a las fuerzas internas de los propios procesos materiales y sus expresiones. De esa manera puedo decir, que me interesa el paisaje no como representación del territorio, sino como la invención de éste. Como algo que sucede en la imaginación pictórica o gráfica o literaria, es decir, este encuentro o ensamblaje misterioso entre el hacer, el dejar de hacer, el poner y quitar, el acumular y rasgar que va configurando no un paisaje imagen, sino un ecosistema propio, con sus fallas,  relieves,  tensiones constructivas, acumulaciones y ruinas,  en el que el color, la materia, la transparencia juegan en interrelaciones entre la mano y el ojo, como acentos de lo corporal, pero que también involucrando la totalidad  del cuerpo, su sentir, su presencia frente a los otros cuerpos también de la tela, el bastidor, tintas, papel, espátulas, pinceles, pigmentos y aceites.

A la manera de Solaris de Stanislaw Lem. En el que el planeta paisaje, como organismo vivo e inteligente afecta a los personajes sin que estos puedan si quiera comunicarse con él. El planeta juega con la mente de los personajes, evidenciando sus deseos y frustraciones más intimas. Allí, el planeta los invierte de alguna manera, rompiendo el adentro y afuera de los personajes. Pienso que el paisaje es el arte un organismo vivo e inteligente que nos invierte a la manera de Solaris, nos evidencia y evidencia nuestra corporalidad. Nuestras sensaciones y percepciones son expuestas.

Aquí me gustaría poner un fragmento de Solaris:

«Al cabo de esas cuarenta y ocho horas de viaje habíamos llegado a las inmediaciones de la región polar. El disco del sol azul descendía de un lado del horizonte y ya del lado opuesto las aureolas purpúreas de las nubes anunciaban la salida del sol encarnado. En el cielo, unas llamas enceguecedoras y una lluvia de chispas verdes luchaban con atenuados resplandores bermejos; el océano mismo participaba de ese combate de dos astros, abrasándose aquí de reflejos mercuriales y allá de reflejos escarlatas; la más pequeña nube que surcara el firmamento embellecía con destellos irisados la espuma de las olas. El sol acababa de desaparecer cuando en los confines del cielo y el océano asomó de pronto, apenas visible, ahogada entre brumas de color sangre (pero instantáneamente señalada por los detectores) una gigantesca flor de vidrio, una simetríada. La Estación no cambió de rumbo; al cabo de un cuarto de hora, el colosal rubí palpitante de resplandores mortecinos se escondió una vez más detrás del horizonte. Pocos minutos después, una esbelta columna —la curvatura del planeta ocultaba la base— se elevó a miles de metros en la atmósfera. Ese árbol fantástico que crecía derramando sangre y mercurio era el fin de la simetríada; el ramaje profuso, el capitel de la columna, se fundió en un hongo gigante, e iluminado simultáneamente por ambos soles voló con el viento; la parte inferior, en plena tumescencia, se fragmentó en pesados racimos y se hundió lentamente. La agonía de la simetríada duró toda una hora.» 12

Roberto Carrillo. Ciudad de México, agosto de 2025

Foto Héctor Ramírez

En la portada: Obra de © Roberto Carrillo de la serie Nocturnos de las arenas. 2023

1 Christian Camacho. Escritura (que me hace pensar en artistas) video 0h 0m 58s https://www.youtube.com/watch?v=Mz1ZuDjYQCc&t=2754s publicado el 12 de agosto de 2024 y revisado el 1 agosto de 2024

2 Gilles Deleuze. ¿qué es el acto de creación? Realizado el 17 de marzo de 1987 y publicado el 2 de julio de 2013. https://www.youtube.com/watch?v=dXOzcexu7Ks

3 Javier Maderuelo. El paisaje. Génesis de un concepto. (Madrid: Abada editores, 2013),12.

4 Manuel DeLanda. Teoría de los ensamblajes y complejidad social (Buenos Aires: Tinta Limón ediciones, 2021).

5 Herschel B. Chipp (comp.). Teorías del arte contemporáneo. Fuentes artísticas y opiniones críticas (Madrid: Ediciones Akal, 1995), 28 y 29.

6 Maderuelo. El paisaje…, 8 y 9.

7 Maderuelo. El paisaje…, 21.

8 https://confuciomag.com/wang-wei-poeta-chino

9 Gilles Deleuze. Pintura. El concepto de diagrama (Buenos Aires: Cactus, 2007), p.21.

10 Deleuze. Pintura. El concepto de diagrama (Buenos Aires: Cactus, 2007), p.50.

11 Manuel DeLanda, “Teoría y práctica de la catástrofe… viviendo al borde del caos”. SITAC IX, Patronato deArte Contemporáneo. 25 de marzo de 2022. Video. 1h. 37 m.

12 Stanislaw Lem. Solaris (Barcelona: Minotauro, 1988)