Tiresias y la ceguera como condición necesaria de la profecía

Tiresias y la ceguera como condición necesaria de la profecía

Luis Ignacio Sáinz

La memoria es la vista del ciego.

Oráculo de Delfos.

 

En la Hélade la incomprensión y acaso la desconfianza mediaban los vínculos entre dioses y mortales, y tales nudos requerían la intervención de inteligencias superiores, situadas por encima de las pasiones terrenales y olímpicas, para desatar esos puntos ciegos generadores de caos y ruido. Uno de los más afamados vectores de sentido en semejantes diálogos de sordos fue Tiresias de Tebas, fruto del pastor Everes y la ninfa Cariclo favorita de Atenea, dueño del don de la profecía adquirido por castigo. La μαντική o arte de la adivinación podía manifestarse a través de medios asaz diversos: la hieroscopia, examen del hígado (lóbulos, vesícula biliar y vena porta) de un animal recién degollado; la oniromancia, interpretación de los sueños; la astrología, estudio de los desplazamientos de los cuerpos celestes; o el éxtasis apolíneo al beber néctar y ambrosía, masticar el laurel o agitarse en el trípode (asiento-trono de la Pitia).

 

Grabado de Johann Ulrich Krauß (1655-1719). «Tiresias golpeando a las serpientes» en «Las metamorfosis» de Ovidio en 226 láminas (Die Verwandlungen des Ovidii : in zweyhundert und sechs-und zwantzig Kupffern,ca. 1690).

Según las fuentes variarán las razones de la sanción, coincidiendo todas en la pérdida de la vista. La Biblioteca mitológica de Apolodoro, no el famoso gramático sino alguien que usó su nombre para gozar de su prestigio, rescata la versión fragmentaria de Ferécides de Atenas, consistente en una intromisión no sabemos cuán deliberada por parte del arúspice o augur de joven, quien pilló a la célibe Atenea dándose un baño granjeándose dicha indiscreción la ceguera. Empero, la predilección por la madre mitigó los efectos de la condena, si bien sus ruegos no desvanecieron la pena dada la moraleja del refrán “a palo dado, ni dios lo quita”. En compensación liberó una serie de dones: la purificación del oído para comprender el lenguaje de las aves, la longevidad frisando con la inmortalidad durante siete generaciones, la entrega de un cayado de madera de cornejo macho (Cornus mas, variedad mediterránea) que funciona a modo de brújula perfecta permitiéndole moverse sin riesgo alguno, y la conservación de sus pericias en el Hades (a donde por cierto lo fuese a consultar Odiseo para lograr su regreso a Ítaca). A lo largo de esta suma de los avatares divinos y sus colisiones con humanos, se ofrece el despuntar del cronista del porvenir:

 

 

Había entre los tebanos un adivino, Tiresias, hijo de Everes y de la ninfa Cariclo, del linaje de Udaeo el Espartoi [uno de los hombres que nacieron de la siembra que hizo Cadmo de los dientes del dragón o de la serpiente gigante de la fuente Castalia], que se había quedado ciego. Sobre la pérdida de la vista y sobre su don de profecía corren diversas explicaciones. Unos dicen que fue cegado por los dioses por haber revelado a los hombres lo que ellos, los dioses, querían mantener oculto; en cambio Ferécides cuenta que lo cegó Atenea, pues a Cariclo, querida por Atenea… vio a ésta totalmente desnuda. la cual entonces le puso las manos en los ojos y así lo dejó ciego, y cuando Cariclo rogó que le devolviera la vista, ya no pudo hacerlo, pero en cambio limpiándole los oídos le concedió poder comprender totalmente el lenguaje de los pájaros y le regaló un bastón de madera de cornejo, con el que caminaba como si viera. Sin embargo, Hesíodo dice que por haber visto unas serpientes copulando en los alrededores del Cileno y por haberlas golpeado se convirtió de hombre en mujer, pero habiendo contemplado en otra ocasión a las mismas serpientes copulando, se transformó de nuevo en hombre. Por ello Hera y Zeus, que discutían si gozaban más las mujeres o los hombres, le preguntaron a él, que respondió que el coito constaba de diez partes, una sola parte de diez goza el varón, en cambio, la mujer sacia su espíritu gozando las diez. Por ello Hera lo cegó [por develar su secreto] mientras Zeus le otorgó el don de profecía 1

 

El manuscrito aludido de Hesíodo está irremediablemente perdido en caso de haber existido y de ser evidencia material del pasado tendríamos que inquirir si en su geografía se consignaron pormenores de las transmutaciones del vidente. Se le atribuyó la gesta del agorero Melampo (Melampodia, Μελαμποδεια), poema épico donde se cree que se incluían trances y anécdotas del propio Tiresias y de Calcante. También se le supone la composición de un tratado sobre la Ornitomancia (οἰωνίζομαι), la observación de los augurios de las aves que nuestro poeta y filósofo, rival de Homero, practicaba guiado por un lazarillo.

Tiresias funciona a modo de alfa-omega, representa un ciclo perfecto, ya que las modalidades del tiempo: el de la memoria, el oportuno y el de la espera no mellan su ser, se sitúa por encima de las circunstancias, las sobrevuela. Por si fuera poco, su identidad transita de un género a otro, evidenciando que en su caso son polos virtuales, más o menos efímeros, lo suficientemente duraderos (siete otoños) para aprehenderlos de raíz, valorarlos, ejercerlos y olvidarlos. Se asevera en una variante endilgada al embustero Ptolomeo Queno 2, que en su modalidad femenina de origen sedujo al mismo Apolo (Febo), gemelo de Artemisa (Diana), guardiana de la vida salvaje y la virginidad, desistiéndose de su propio deseo, provocando la ira del siervo de las artes, la belleza y la armonía, patrono de las musas y podestá de los oráculos de notable refinamiento, quien lo mutaría en varón para que padeciera la urgencia del apetito carnal. Sorprende la agudeza, pues, en efecto, dada la menor gratificación del placer masculino, mayor será su “glotonería erótica”, frente a una aparente “saciedad femenina”.

Tiresias, el luminoso transexual, y la ceguera como condición necesaria de la profecía: “por la lumbre quitada, le dio saber lo futuro y alivió, con la honra, la pena”.

 

Tiresias, femenino y masculino, aplastando las serpientes. A partir de Hendrick Goltzius, holandés (Mühlbracht, 1558 – 1617, Haarlem). Robert Willemsz de Baudous, impresor flamenco, 1574/75 – ca. 1655. Versos de G. Rykius (¿?). Esta versión de «Metamorfosis» de Ovidio cuenta con 20 ilustraciones del manierista Goltzius para cada uno de los dos primeros libros, ocho más para el tercero y otras cuatro para el cuarto entre 1589 y 1590; el resto de las imágenes son de la edición de 1615, resueltos por Baudous.

1 Apolodoro: Biblioteca mitológica, edición de José Calderón Felices, Libro III, Madrid, Akal, 1987, p. 85-86.

2 Extraña historia o Historia nueva o Historia paradójica, que el patriarca de Constantinopla Focio (s. IX), elevado a la dignidad de los altares de la Iglesia Ortodoxa, en su Biblioteca o Myriobiblion (Inventario y enumeración de los libros que he leído) lo analiza registrándolo como el número 190 de 280 códices (o mejor 279, porque el número 89 [Gelasio de Cesárea, siglo IV: Continuación de la Historia de Eusebio Pánfilo] se ha perdido). https://www.tertullian.org/fathers/photius_copyright/photius_05bibliotheca.htm#190

 

P. Ovidii Nasonis: Metamorphoseon, Libri I-VII, (Liber Tertius 316-338), introducción, versión rítmica y notas de Rubén Bonifaz Nuño, Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Estudios Clásicos, 1979, p. 62-63.

Ovidio: Metamorfosis, Libro III; 316-338.

Y mientras eso en las tierras por la ley fatal es cumplido,                    316

y salvas son las cunas de Baco dos veces nacido,

cuentan que acaso Jove, alegrado con néctar, sus cuitas

graves había dejado, y con la ociosa Juno, indolentes

juegos había movido, y: “Mayor, en verdad, es el vuestro                    320

̶ había dicho- que el placer que toca a los machos.”

Ella niega. Plació indagar cuál sea del docto Tiresias

la sentencia; ambas Venus eran conocidas a éste;

pues en la verde selva dos cuerpos de magnas serpientes

que se apareaban, había ultrajado con un golpe de báculo,              325

y de varón en mujer convertido (¡admirable!), pasado

había siete otoños; en el octavo, de nuevo a las mismas

vio, y: “Si tanta es la potencia de la llaga dada a vosotras

-dijo-que de su autor mude en la contraria la suerte,

hoy también os heriré.” Golpeadas las mismas serpientes,                330

la forma anterior regresó y vino la imagen nativa.

Este árbitro, pues, tomado en el pleito jocoso, los dichos

de Jove confirma; la Saturnia, grave más que lo justo

y no en la proporción con la causa se había dolido, se dice,

y los ojos de su juez condenó a eterna noche.                                  335

Mas el padre omnipotente (pues a dios ninguno le es lícito

hacer vanos los hechos de un dios), por la lumbre quitada,

le dio saber lo futuro y alivió, con la honra, la pena.                         338

 

 

Metamorphoseon, Liber Tertius, 316-338.

Dumque ea per terras fatali lege geruntur                            316

tutaque bis geniti sunt incunabula Bacchi,

forte Iovem memorant diffusum nectare curas

seposuisse graves vacuaque agitasse remissos

cum Iunone iocos et ‘maior vestra profecto est,                    320

quam quae contingit maribus’ dixisse ‘voluptas.’

illa negat. placuit quae sit sententia docti

quaerere Tiresiae: Venus huic erat utraque nota.

nam duo magnorum viridi coeuntia silva

corpora serpentum baculi violaverat ictu                               325

deque viro factus (mirabile) femina septem

egerat autumnos; octavo rursus eosdem

vidit, et ‘est vestrae si tanta potentia plagae’

dixit, ‘ut auctoris sortem in contraria mutet,

nunc quoque vos feriam.’ percussis anguibus isdem           330

forma prior rediit, genetivaque venit imago.

arbiter hic igitur sumptus de lite iocosa

dicta Iovis firmat: gravius Saturnia iusto

nec pro materia fertur doluisse suique

iudicis aeterna damnavit lumina nocte;                                  335

at pater omnipotens (neque enim licet inrita cuiquam

facta dei fecisse deo) pro lumine adempto

scire futura dedit poenamque levavit honore.                         338

NFT ¿La tierra prometida?

NFT ¿La tierra prometida?

Casi como cuando Netflix daba un mes gratis, pero no podías aplicarlo dos veces

desde la misma computadora…

 

Ahora con el concepto del NFT que parece estar ayudando a crear una nueva

manera de distribuir arte, de promocionarlo y tal vez de exhibirlo, dan ganas de

explorar ese universo.

 

Ha surgido una nueva comunidad en la que el elitismo del mercado es

directamente proporcional a la (des) información sobre el tema.

 

Una nueva manera de vender y pagar por arte que, por un instante, se

mantiene fuera de las manos del aparato oficial.

 

Fue una especie de anarquismo virtual del que aún se pueden recoger los

residuos si se encuentra la dirección correcta.

 

Por otro lado, los videojuegos han dado un paso gigantesco en dirección hacia

la creación de una realidad virtual en la que el dinero, los bienes y la geografía

comienzan a arañar la realidad.

 

El obstáculo más grande —por el momento— es el uso de la tecnología;

herramientas y conocimiento que se encuentran fuera del alcance para

individuos que viven alejados del teclado.

 

Si bien es cierto que la pandemia ha puesto la vida cotidiana en balance con el

universo digital, también es cierto que se crearon nuevas fronteras entre las

clases sociales, y un gran porcentaje de la población ha tenido que hacer algún

tipo de alquimia económica para sortear dificultades inherentes a la cuestión

del confinamiento impuesto por la mayoría de los gobiernos e industrias alrededor del mundo.

 

Todo esto provoca la reflexión sobre el valor real del dinero: es probable que la

moneda se haya inflado y que exista un cero de más en las riquezas globales, un

cero al lado derecho de las cifras que le sobra a unos pocos y le falta a la

mayoría.

 

Más allá de distraernos con el espacio fuera del planeta, queda una amarga

sensación de que el espacio virtual ha creado una tierra prometida casi al alcance

de nuestras posibilidades. Y ahora mi novia quiere ir a la playa.

 

Röf

 

Imagen: La Mano © Röf

 

La difusión

La difusión

Los centros de producción y difusión

No es nada fácil destruir una cultura, y sin embargo se ha pretendido lo imposible desde que el hombre aparece en el planeta. La imposibilidad de destruir la palabra dicha o escrita —o sea buena parte del espíritu de un pueblo— , es evidente, pero que esto sea evidente no ha impedido que de hecho se haya intentado de muy diversas maneras y en múltiples ocasiones. Teodosio mandó cerrar los templos, dispersó o exterminó a los sacerdotes y con ello quiso destruir para siempre la antigua cultura de Egipto. Pasó el tiempo, pero en 1822 un joven francés, Champollion, descifró la escritura jeroglífica y vino a renacer una civilización soterrada durante milenios. El renacimiento italiano fue, en cierto aspecto, la resurrección y revaloración de la literatura pagana, oscurecida durante la larga “noche gótica” de la que hablara el pintor Rafael. En México, los conquistadores del siglo xvi hicieron lo posible por “decapitar” a las antiguas culturas indígenas. Condenaron al fuego los códices por considerarlos idolátricos, y a pesar de ello, los que más podían saber acerca de cosas idolátricas y diabólicas, los frailes —Sahagún, Durán, Motolinia y muchos otros—, fueron precisamente quienes rescataron y reconstruyeron aquellas antiguas literaturas. Almohades, inquisidores, calvinistas, puritanos, nazifascistas e incontrolables sectarios de todas las épocas y países han intentado siempre decapitar la expresión literaria (léase también religiosa, nacional, política) cuyo espíritu no compartían. De ahí el empeño en desterrar y sustituir idiomas, en desquiciar sistemas educativos y en clausurar los centros de producción y difusión literarias. La sociología de la literatura señala muchos. En la antigüedad fueron, por lo general, los colegios de escribas y sacerdotes —tales como el calmecac en el México prehispánico—; los gimnasios, las bibliotecas, los escritorios donde los amanuenses reproducían, a veces en gran número, las ediciones. En la edad media, los monasterios y las universidades. En la edad moderna, las casas reales y las de los mecenas, las imprentas, las academias. Los salones en el siglo xviii. Las tertulias de café en el xix. Hoy se han multiplicado los centros de producción y divulgación literarias. A los anteriores habría que añadir otros muchos: diarios revistas, editoriales y centros especializados en la creación e investigación literarias. De todas maneras, aunque una dictadura tecnológica se empeñara en quemar todos los libros, siempre quedaría, como señala Bradbury, el recurso más antiguo: la memoria.

Jean-François Champollion

Arturo Souto. LITERATURA Y SOCIEDAD. ANUIES Programa Nacional de Formación de Profesores. México, 1973.

Las aventuras de Fatame

Las aventuras de Fatame

De los sueños

Por Luis Ignacio Sáinz

 

Quedaos con Dios, que en el camino de la virtud es perder

tiempo el pararse uno, y peligroso responder a quien pregunta por

curiosidad, y no por provecho.

 

Francisco de Quevedo: Los Sueños (1627).

 

Cuentan los cronicones y los cantares de gesta que arrancando en el origen del mundo surgió una hacedora de sueños: Fatame. Nombre que podría ser un acrónimo y remitir a una identidad particular, majestad que gobierna sus dominios desde lo alto de una torre, si, justo, la de un ente de luz, aunque también abre un resquicio en favor de su condición semidivina, como emisaria de las potencias que nos rigen, instrumento pues que pone a prueba la claridad espiritual de los sujetos visitados por esas figuras en movimientos, casi siempre en blanco y negro, emparentadas quizá con las alucinaciones, que irrumpen en su letargo. Comoquiera, nos topamos con una leyenda o fábula que sostiene que se trata de un ser capaz de transformar las ilusiones en materia viva y tangible, previa representación en espejismos oníricos: pues, a querer o no, los mortales dudamos de si semejantes imágenes que burlan la vigilia son o no huellas de la realidad, gajos del tiempo, tatuajes de verdad. Empero, algunos somos creyentes y devotos de la existencia de dicha hacedora de esperanzas. Desde la era de los dragones, cronistas y juglares han cantado sus hazañas y correrías al modo de episodios de una gran zaga: la de la piedad y la conmiseración por todos aquellos que se encuentran tocados por los deseos, esos apetitos y antojos que, la verdad de las cosas, nos hacen de carne y huesos, visibles, capaces de superar la incredulidad de los tomases del mundo. Lo han hecho, semejantes bardos, transfigurándose en apóstoles de la palabra, salvando la tradición al circularla de boca en boca.

Miniatura gótica: Dragones refocilándose, dichosos de la ausencia del arcángel san Miguel…

Y este capital oral, el fruto de los testimonios acaecidos siglos atrás, cercano a los huehuetlatolli, las consejas y los dichos de los viejos a los jóvenes para formarles el carácter y templarles el alma en la cosmogonía nahua, recopilados por los emisarios mediterráneos Andrés de Olmos y Bernardino de Sahagún, nos permite a sus herederos, disponer de un arsenal para sobrevivir primero los sinsabores y las aflicciones de la vida y redescubrir después sus sazones y emboques. Sin confundir jamás la curiosidad con el provecho, como quería el don Francisco de las antiparras, al que retratara Diego de Velázquez en los tiempos aciagos y deslumbrantes de Felipe IV, malo tirándole a malísimo en materia de dirección de tan dilatada Corona, bueno tirándole a buenísimo en materia de protector-detonador de las artes y los bienes culturales.

Códice Mendoza *: Y todo se resuelve, conversando…

Gramáticos todos, tal vez a su pesar, pero eso si entregados a que la fama y gloria de Fatame copen la bóveda celeste y la corteza terrestre con sus avatares, prohijando el vuelo de las figuras nocturnas, sean pesadillas o somnolencias reparadoras. Total, que a eso se dedica, entreteniéndose un poco con nuestras ansias y manías, que a ratos se disfrazan de genuinas agonías. Ya el codex lo registra: patrones a la izquierda, matronas a la derecha, todos identificados por el símbolo de tlatolli: la vírgula, ese trazo que recuerda a la tilde de la “ñ” y que nos transporta hasta Persia vía la India con la cachemira o paisley (estampado de bacteria, ameba, gota, lágrima, buta o boteh; en persa: بته ), el diseño en forma de almendra, que se encuentra en los paliacates de algodón que creíamos mexicanísimos.

Pero permítaseme subrayar que, si bien no suele ocurrir, en ocasiones los sueños, que son los deseos, ocultos o manifiestos a flor de piel, lo mismo da, hacen acto de aparición, irrumpen en escena, en toda su majestad, lustre y fulgor. La Fatame de ojos verdes, gemas brillantísimas que confinan el calor, como la esmeralda que en persa significa “piedra verde”, siendo el símbolo de Venus, por si hubiera dudas de su hipnotismo amoroso, partió plaza como quien domeña reses bravas vestida de luces: poderosa y misteriosa, un poquitín incrédula y sacando “provecho de su curiosidad”. Lo que le convidaba albricias magníficas al interlocutor, sujeto lingüístico que se autentifica en la luminosidad de las voces del alfabeto y el diccionario, quién vacilaba y titubeaba frente a los guiños cautivadores, imperceptibles o figurados, pues en verdad ignoraba si eran ciertos, emanados por tan regia presencia, o meros partos de su imaginación delirante. La incógnita se despejaría cuando las pieles musitaron sus razones y ganas, encontrándose, acaso asechándose, pertrechadas en el canto del poeta metamorfoseado en adivino del porvenir:

                                               He ido marcando con cruces de fuego
                                               el atlas blanco de tu cuerpo.
                                               Mi boca era una araña que cruzaba escondiéndose.
                                               En ti, detrás de ti, temerosa, sedienta **.

* Antonio de Mendoza y Pacheco (1493, Alcalá la Real, España – 1552, Lima, Perú) fue un político y militar español, caballero de Santiago, comendador de Socuéllamos, primer virrey de la nueva España desde 1535 hasta 1550 y segundo del Perú de 1551 a 1552. Personaje curioso que al alimón con Marcos de Niza y Francisco Vázquez de Coronado escribiera un libro fascinante: Descubrimiento de las siete ciudades de Cíbola y Quivira (1540-1542).

** Pablo Neruda (1904-1973) y un fragmento, la primera estrofa, del “Poema 13” de su libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924), Santiago, Editorial Nascimento, 146 pp. Y esta bestia componía semejantes travesías a los 19 años…

Alternativas ¿de vida?

Alternativas ¿de vida?

Por Röf

Dicen que cantando se alegran los corazones.

…Y si funciona, a menos que se canten las golondrinas y todos lloren (como cuando terminas la prepa y abrazas hasta a los que te pusieron el apodo que más odias).

En fin, ahora que leo las noticias más seguido he descubierto que la igualdad, a pesar de ser un derecho humano, no existe. En la India la policía apalea hasta a los viejitos más sabios, el presidente de El Salvador ve el futuro, en Europa es obligatorio entrar al banco con la cara cubierta, al estilo viejo oeste y en México… En México el FONCA ya no existe. ¿Para bien o para mal? Yo sigo sin entender.

Mi dealer perdió la mitad de su dinero con la devaluación de las criptomonedas, pero sigue practicando cultivo orgánico y comercio justo. Yo quiero ir a la playa pero no puedo y mi novia decidió incursionar en la cultura del Hazlo Tu Mismo.

Pero ¿y el sistema inmunológico qué? Nosotros ya convivíamos con el cólera, la tifoidea, el dengue y la comezón en la colita.

La verdad es que yo sigo pensando que vivir de la caridad no es justo para quienes han trabajado constantemente y no padecen ninguna limitación física o mental, pero así las cosas hoy (para salvaguardar la salud de la población).

Sigo pensando que al video animado de Pearl Jam le faltó poner drones sobrevolando ciudades sin gente.

Pero siempre hay un lado positivo, nuevas oportunidades, comercio justo y cultivo orgánico, las alternativas de vida que siempre han estado ahí pero nunca nos detuvimos a observar, las alternativas que no nos cuestan dinero sino voluntad, algunas herramientas que ya teníamos olvidadas y objetos arrumbados en una esquina.

 

Iglesia de madera (Stavkirke) de Borgund

Iglesia de madera (Stavkirke) de Borgund

Por Luis Ignacio Sáinz

Construida alrededor de 1180 y advocada al apóstol Andrés, la iglesia de Borgund está excepcionalmente bien conservada y es una de las construcciones de madera más destacadas de Noruega. Algunas de sus características son los portales lujosamente labrados y en el techo las tallas de cabezas de dragones. Estos templos representan la contribución noruega a la arquitectura mundial, además de que estos edificios resultan los más longevos y los mejor preservados de esta voluntariosa nación que perteneciera en el pasado a Dinamarca y a Suecia.

Siglo XII, municipalidad de Lærdal, condado de Sogn og Fjordane, diócesis de Bjørgvin [Dirección: Vindhella 606, 6888 Borgund, Noruega.]

Los nuevos cristianos que levantaron el templo de Borgund no erradicaron la mitología vikinga, que irrumpe en los lugares menos pensados del conjunto edilicio. Sus paredes están formadas por tablas verticales de madera, tejas, de ahí la calificación de «iglesia de duelas». Los cuatro postes de las esquinas están articulados desde el suelo mediante alféizares, reposando en una basa de piedra. Las duelas intermedias se elevan desde el desplante de las soleras y cada una posee lengüetas y surcos, para enclavarse con sus vecinos y ensamblar una pared resistente. Stavkirke: en noruego, kirke, iglesia; stav, estaca, bastón o vara.

Borgund está construido sobre una planta basilical, con pasillos laterales reducidos y un presbiterio y ábside adicionales. Tiene una nave central elevada delimitada en cuatro lados por una arcada. Un ambulatorio corre alrededor de esta plataforma hacia el presbiterio y el ábside, ambos añadidos en el siglo XIV. Un ambulatorio adicional, en forma de porche, corre alrededor del exterior del edificio, protegido bajo el techo de tejas sobresalientes. El plano de esta iglesia se asemeja al de una cruz griega de doble capa y planta central con un ábside unido a un extremo en lugar del cuarto brazo. Las entradas a la iglesia están en los tres brazos de la casi cruz.

Planta de la iglesia, que representa el marco inferior.

Estructuralmente, el edificio ha sido descrito como un «cubo dentro de un cubo», independientes entre sí. El poliedro interno está formado por columnas continuas que se elevan desde el nivel del suelo para soportar el techo. La parte superior de la galería está formada por contrafuertes arqueados, articulados a la rodilla con las columnas. Por encima de la galería, las columnas están unidas por armazones diagonales denominados «cruces de San Andrés»; que llevan soportes arqueados que ofrecen el equivalente visual de u meta-sentido, una segunda historia: metáfora constructiva de una crucifixión y tributo a un santo. Si bien no es una galería funcional, recuerda a las de los templos líticos, de mampostería, enormes, que jaspean el territorio europeo. Vigas más pequeñas que corren entre estas columnas superiores de soporte auxilian a anudar toda la retícula con firmeza. El peso del techo está soportado por contrafuertes y columnas, evitando el empuje hacia abajo y hacia afuera en las paredes de duelas.

Geometría estable, de belleza singular y con simbolismo apostólico: el martirio del hermano mayor de Pedro, llamado por la Iglesia ortodoxa Protocletos (del griego: Πρωτόκλητος, “el primer llamado”), pues se cree fue el precursor en acompañar a Jesús

La viguería del techo descansa y trabaja con estructuras de tijera en ángulo pronunciado que arman una X, con un tramo superior angosto y un tramo inferior dilatado, atados por un esqueleto inferior para impedir su desplome. El soporte adicional lo proporciona una montura que atraviesa la X, debajo del punto de intersección, pero por encima del entramado bajo. La cubierta está abruptamente inclinada, abordado horizontalmente y revestido con tejas. El techo exterior original habría sido resistente a la intemperie con tablas colocadas a lo largo, en lugar de tejas. En años posteriores, las tejas de madera se hicieron más comunes. La construcción del techo con vigas de tijera es típica de la mayoría de las iglesias de madera.

Estructura de madera donde descansa la techumbre, en emulación de los barcos vikingos.

Borgund tiene techumbres escalonadas que sobresalen, rematadas con una torre. En los frontones destacan con un dejo de insolencia cuatro cabezas de dragón talladas, que se precipitan desde las crestas, evocando las de las proas de los navíos nórdicos. Las cabezas de dragón actuales de Borgund posiblemente datan del siglo XVIII, sin embargo, las cabezas de dragón originales que permanecen en estructuras anteriores, como las iglesias de madera de Lom y Urnes, también en el distrito de Sogn, sugieren su persistencia y continuidad. Este templo todavía conserva sus crestas, talladas con vid y diseños repetitivos vegetales. Tan fabulosos e inquietantes volátiles funcionaban además, como drenes tipo gárgolas (del griego γαργαρίζω, “hacer gárgaras”), los rostros de los canalones del desagüe, de modo que son elementos utilitarios y no quimeras como las que Viollet-le-Duc instaló en Notre Dame de París, a título estrictamente ornamental.

 

Lom, detalle: cabezas de dragón de sus techos.

 

Urdes, detalle: cabezas de dragón de sus techos

La mayoría de los accesorios internos bastardos, es decir procedentes de épocas posteriores, se han eliminado. Así, salvo la hilera de bancos adosados a lo largo del muro dentro del templo en el ambulatorio fuera de la galería y la plataforma elevada, originales desde la fundación del templo, el resto de los enseres y aditamentos se remontan a la Reforma protestante, cuando la iglesia se convirtió al culto luterano, incluyendo un púlpito, una fuente de esteatita (1), un altar y su retablo, un atril y hasta un armario-despensa. El edificio quedó bajo la protección y custodia de la Fortidsminneforeningen (Sociedad para la Preservación de los Monumentos Antiguos Noruegos) al adquirirlo en 1877, transformándose en museo desde entonces.

Se encuentran varias inscripciones rúnicas (2) (runa = letra) en las paredes del portal del oriente. Una lee: “Thor escribió estas runas durante la noche en la misa de San Olav”; la otra consigna: «Ave María». Simbiosis plena entre la tradición vikinga y el emergente culto cristiano. Uno de los contactos cruciales entre ambas concepciones del mundo tiene lugar con el saqueo del monasterio de la isla de Lindisfarne el 8 de junio de 793, en la costa británica del mar del Norte. La voz vikingo, de origen incierto, pareciera remitir a un espacio geográfico, el reino de Viken (del nórdico, “bahía pequeña”) que abarcaba Oslofjord y Skagerrak: el estrecho entre Noruega, la costa suroeste de Suecia y la península danesa de Jutlandia.

Inscripciones rúnicas.

 

Castillo en la Isla Santa de Lindisfarne.

 

Las runas según aparecen en los poemas rúnicos noruego e islandés son:

 

La Stavkirke de Borgund se menciona por primera vez en registros escritos en 1342. La investigación dendrocronológica ha demostrado que la madera utilizada para la construcción de la iglesia fue talada en el invierno de 1180-1181. En consecuencia, su construcción gira alrededor de esa fecha. La estructura medieval se conserva prácticamente intacta. Se compone de nave, presbiterio con la galería circundante y ábside, los dos primeros cuerpos disponen de un centro elevado y una cubierta a dos aguas. Las torres del ábside se cierran con techos cónicos. El conjunto incluye un campanario exento con reloj medieval. Los troncos, durmientes, postes, tirantes diagonales, huellas, duelas, placas y tablones de pared son originales en la estructura en su conjunto, salvo mínimas excepciones de tejas reemplazadas.

La única modalidad constructiva en madera de la Edad Media que ha sobrevivido hasta nuestros días es la Stavkirke. La razón es muy sencilla, ya que las columnas o pilares no se enterraban, pues se colocaban verticalmente sobre una estructura rígida en forma cuadrada que descansaba sobre un asiento firme de rocas. Sus soleras se ensamblaban en sus esquinas por un sistema de espiga-muesca, mientras los postes se instalaban sobre una muesca en la parte superior.

Técnica columnas stav.

 

Portal de pilares y detalle (león).

Casi exclusiva de Noruega, las Stavkirke sobrevivientes ascienden a 28, si bien todas han sido objeto de conservación sistemática y solo en contados casos hasta de restauro integral tras algún siniestro grave como incendio. Además, Suecia conserva una más (Hedared, después de 1501; Borås), la única construida fuera de Noruega, y Polonia otra (Vang, c. 1200; Karpacz), trasladada en 1844.

Stavkirke con nave central de techo elevado, Borgund. Dibujo de Håkon Christie.

De manufactura popular tardía, de mediados del siglo XVI al primer tercio del XVII, son el púlpito y la pintura del retablo muestra la crucifixión en el medio, flanqueada por la Virgen María y Juan el Bautista; en su tímpano vuela en picada una paloma blanca sobre fondo azul.

Lista de Stavkirke medievales

Noruega

Polonia

  • Iglesia de Vang (alrededor de 1200), parroquia; construida en Noruega, fue trasladada en 1844 al territorio de la actual Polonia.

 Suecia

 

[1] La esteatita, mineral de color blanco y verdoso, conocida como piedra o roca de jabón, es una roca metamórfica en extremo blanda, se raya con la uña, compuesta por mineral de talco, siendo rica en magnesio, con cantidades discretas de clorita, anfíboles, piroxenos, óxidos (piritas y magnetitas), carbonatos, olivino, serpentina y micas negras. Como ejemplo de su uso, buena parte de las celosías de la arquitectura india a ella se deben.

[2] Remiten a un grupo de alfabetos que comparten el uso de unas letras llamadas runas, que se emplearon para escribir en el norte de Europa, existiendo variantes germánicas, anglosajonas, escandinavas (danesas, islandesas, suecas y noruegas). Su origen se remonta al 150 y su fase vikinga se diluye alrededor del 1100; sin embargo, sobrevivirá en una variante medieval hasta el 1500, particularmente en Noruega. En la región escandinava estos vocabularios se conocen como futhark o fuþark, término que deriva de las seis primeras runas que se transliteran como FUÞAR y K.

 

 

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